Mérida, Abril Viernes 17, 2026, 02:08 am
Se trata de una acción que hace justo unos 166 años protagonizara el
teniente coronel Tirso Salaverría del Comité Revolucionario cuando un domingo
20/2/1859 dio el grito de “Federación”, que marcó el inicio de la denominada
“Guerra de los Cinco Años”, guerra popular campesina o Guerra Federal, al
incorporarse al movimiento desde Curazao el general del pueblo soberano,
Ezequiel Zamora, quien proclamó el Estado Independiente de Coro, bajo dominio español
desde el siglo XVI ( desde su fundación por Juan de Ampíes en 2527) y designó al
comandante Salaverría jefe de la plaza, del castillo de La Vela y de las tropas
federalistas del estado ante el avance de las tropas que comandaba el general
León de Febres Cordero. No obstante, Salaverría tuvo que salir de esa ciudad.
Pero, perseguido, derrotado y hecho prisionero; sin embargo, al recobrar su
libertad se reincorpora por San Felipe al movimiento federalista, donde el
general Juan Crisóstomo Falcón le nombró comandante militar del Estado
Independiente del Yaracuy. Fue una guerra social que estremeció a toda
Venezuela a mediados del siglo XIX (1859-1863). Este acontecimiento histórico
marcó un hito en la lucha popular, por la justicia social y la dignidad del
pueblo venezolano de entonces, que funda sus antecedentes desde el inicio de
las tensiones políticas y sociales que surgen tras la disolución de la Gran
Colombia, creada bajo la actitud integradora del Libertador Simón Bolívar, idea
disipada entre desavenencias e intrigas políticas luego de su deceso en 12/1830,
cuando la oligarquía o burguesía que representa el general José A. Páez pasa a
fraguar el rostro de una tal vez mal
denominada IV república, que se instauraba a sangre y fuego contra la reacción
del mismo pueblo que luchó en esta guerra por independizarnos del dominio
español, ahora frustrado y en desconcierto por el engaño y opresión de los
nuevos amos del poder. En medio de toda aquella grave crisis sociopolítica por
sus necesidades, mientras aquel pueblo forjaba sus esperanzas porque se
estableciera un sistema justo de gobierno, surgían diferencias entre las
facciones políticas del momento: centralistas y federalistas, que desde la
visión de los oprimidos o desposeídos, eran conducidas por las roscas
federalistas; y, las masas populares, antes que afines hacia alguna tendencia, su
actitud era la de conseguir una solución viable y esperanzadora solución de su
estado tan precario, ahogado en un cúmulo de necesidades. Circunstancias que se
constreñían como para establecer un consenso informativo, a objeto de
establecer la centralización del poder y la autonomía del estado a favor del
pueblo, mientras el gobierno estuviera a manos del paecismo, beneficiando a las
roscas oligárquicas, cuya situación determinó una guerra de clases, conocida como
Guerra Federal –crisol de la igualdad social-. El gobierno federal se enfrentó
a una economía destruida por la guerra y la anarquía, Los campesinos se habían
convertido en guerrilleros y el comercio dejó de ser regular; la ganadería,
diezmada y la agricultura solo servía para una subsistencia inmediata; el
crédito exterior, suspendido y los gobiernos anteriores, incluida la dictadura
de Páez (1861-1863) habían recibido préstamos que no se cancelaban. El
presidente Falcón debía atender urgentemente, a tal pasivo con unas finanzas
deshechas. Entonces, la república envía a Europa como comisionado fiscal al
general Guzmán Blanco en solicitud de recursos. Nace la federación baldada por
la guerra y sumisa al capitalismo inglés. El préstamo se aprueba por alrededor
un millón y medio de libras a la tasa de un 60 por ciento (unas 60 libras
efectivas en denominación de las aduanas de La Guaira, Puerto Cabello,
Maracaibo y Ciudad Bolívar y en caso de insuficiencia, se apelaría a las
producidas por las rentas de todas las aduanas. Eduardo Calcaño y otros
diputados se opusieron al duro compromiso. Pero, venció la astucia de Guzmán
Blanco y la miseria en la cual se hallaba el erario. En 4/1864 se firmó el
contrato de crédito con la Compañía de Crédito General y Finanzas que
representa Thomas Mc Donald. Y, Venezuela recibe solo cerca de un millón y
medio de pesos de unos cuatro millones que conformaban la operación. Desde
entonces, Guzmán Blanco se enriqueció y
agudizó la situación financiera de la nación.
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