Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 06:50 pm
Apreciado Jorge:
favor colocar foto de CAP en su primera campaña dando histórico salto.
Mi artículo para el lunes 17.03.25
La gran verdad de
“¡Ese hombre sí camina!”,
por Ángel Ciro Guerrero
Leí un reportaje que el colega periodista Gustavo Gil le hiciera a nuestro apreciado Chelique Sarabia, titulado “La cuña electoral más famosa”. Se refiere el trabajo a la determinante frase “!Ese hombre sí camina!”, que fue fundamental en cuanto a la publicidad se refiere en “La campaña formidable” del recordado presidente Carlos Andrés Pérez.
En el texto, publicado el lunes 17 de septiembre de 2012, en la página 7 del Diario La Hora, de Nueva Esparta, como antetítulo, el autor del reportaje escribe: “Chelique Sarabia recuerda cómo nació “Ese hombre sí camina”. Y en el sumario explica que “el compositor atrapó la idea del jingle que llevó a Carios Andrés Pérez a Miraflores durante un recorrido en Los Andes”.
También sobre la cuña, en el cuerpo del reportaje Gil apunta que “Chelique acompañó a Carlos Andrés Pérez en su gira electoral a Rubio y, una vez llegado a su ciudad natal, ¨Pérez saltó de la camioneta, comenzó la andanza por las calles y en menos de diez minutos había dejado muy atrás a Sarabia que venía con la lengua afuera”.
Explica Gil que “el creativo se sentó al borde de una acera y a su lado el periodista Miguel de Los Santos Figuera, enviado especial del diario ABC, de Madrid, hizo lo propio”. Añade el redactor “que a espaldas de Sarabia y Figuera, una mujer abrió una ventana y preguntó a la multitud: “¿Y… dónde está Carlos Andrés?” a lo que la gente respondió: “¡Nuuuu...ese ya pasó por aquí hace mucho rato…”. Prosigue Gil narrando que a “la vecina sólo le quedó exclamar “!Ay Ay Ay, ése hombre sí camina!”.
Según Gil, “Sarabia y el corresponsal español tomaron nota de la expresión que aparecería días después en los titulares del diario madrileño y semanas más tarde en el pentagrama de la cuña más famosa de la historia….”
Pues bien, sin ánimo alguno de polemizar con nadie y sobre el caso que aquí preciso, pero con sumo apego a la verdad, la rigurosa, y con mucho respeto para el entrevistador y el entrevistado, debo dejar en claro que no es para nada cierto lo que en dicho reportaje se anota. Sarabia sabe muy bien -igual que todos los que en el texto se señalan- cómo, cuándo, dónde, quién, quiénes y el porqué del verdadero asunto ocurrido ya hace largos cuarenta años.
Vamos por partes
Primero: Lo afirmado en el antetítulo es incorrecto, porque lo que se cuenta no es la verdadera historia. Segundo: el título efectivamente sí lo es: “!Ese hombre sí camina!” sigue siendo la cuña electoral más famosa en los procesos electorales hasta ahora habidos en Venezuela. Tercero; Es incierto lo que se dice en el sumario.
No fue en Rubio. Sucedió en Barrio Sucre, una zona densamente poblada en San Cristóbal. Y Chelique Sarabia no estuvo presente. Estaba en Caracas. El apellido de Miguel de Los Santos es Reyero, no Figuera. El periodista español se encontraba ese día, 13 de enero de 1973, a las 10 de la mañana, en su habitación del Hotel Tamá.
Conmigo sí estaba José Consuegra (valenciano, de España) que llegó exiliado a La Paz, donde vivió algunos años, hizo familia, y de allí a Caracas. “Don Pepe” –lamentablemente ya fallecido- era un periodista, republicano hasta la médula, que por dirigir un semanario sindical, con el cual fustigaba todos los sábados a Franco, en los tiempos finales de la Guerra Civil, fue perseguido por la policía franquista porque su nombre estaba incluido entre los condenados al paredón de fusilamiento. Por los caminos verdes, llegó a Francia, luego Italia y de allí, por barco, desde Nápoles, a Nueva York, donde, a la buena de Dios, trabajó durante varios meses como “caletero” en el puerto y consiguió pasaje que lo llevó a El Callao. Del Perú subió a Bolivia y logró ser maestro de escuela en la misteriosa, profunda y hermosa espelunca y luego dejó huella en el periodismo boliviano. En 1958, la caída de Pérez Jiménez y el advenimiento de la democracia, le animó a buscar en Venezuela , que la convirtió en su segunda patria y hogar definitivo.
Consuegra, nuestro admirado y respetado maestro fue uno de los pilares del nuevo periodismo que, en el país, protagonizaron, en la década de los 50-70, valiosos personajes como Rafael Fuentes, de Chile; el “Che” Fernández Usaín, de Argentina y José Moradell, de España, por citar sólo tres de los grandes. Muy amigo de mucha gente, que le apreciaba y respetaba, Carlos Andrés Pérez lo llevó a su equipo de campaña, como asesor de prensa.
Sobre la verdadera historia de la cuña, índico que, en efecto, fue una señora quien lanzó la consigna. Tendría entonces unos setenta años. Y no lo hizo a través de una ventana. Ella esperaba al líder adeco sentada en silla de ruedas, a la puerta de su casa, rodeada de sus nietos. Era militante apasionada de Copei y fervorosa partidaria del entonces candidato Lorenzo Fernández. De la pared y ventanas de la modesta vivienda colgaban sendos afiches del entonces abanderado socialcristiano.
El líder, que subía, enérgico, la cuesta, se acercó, la saludó e intercambió respetuosas y cariñosas pero cortas y emotivas palabras. Luego se despidió de la señora quien lo bendijo y deseó suerte. Carlos Andrés, como un rayo, emprendió de nuevo la marcha, calle arriba, como son la mayoría en la capital andina.
Don “Pepe” Consuegra y yo la oímos gritar su emocionada y descriptiva frase, cuando le vio partir, raudo, veloz: “!Ese hombre sí camina!”. Lástima que Ángel “Pajarito” Echeverría y Jorge Pineda, los dos fotógrafos de Prensa del candidato, y Mario Abate el fotógrafo publicitario, lamentablemente no registraron para la historia ese momento. Pero yo sí lo hice, periodísticamente..
Primero, en un artículo, más bien crónica, que se publicó el día siguiente, 14 de enero, destacado, en “Vanguardia”, un diario local de mucho prestigio en el Táchira, y en “Meridiano” de Caracas. Mi nota de prensa, donde igualmente mencionaba lo ocurrido la publicaron todos los diarios nacionales.
Durante los tres días siguientes, las multitudes que acompañaban a Carlos Andrés Pérez en los restantes pueblos tachirenses, la voceaban jubilosas. Igual, comenzó a sucederse en todo el país.
Yo trabajaba como redactor político en ese tiempo en la Revista Bohemia, cuando a los días de ganar la candidatura interna, en AD, para optar a la Presidencia de la República, Carlos Andrés Pérez me designa su periodista de giras, por recomendación de los colegas Rafael Poleo, que entonces dirigía la revista; Alberto Federico Ravell, asesor, y Simón Alberto Consalvi, Director de Información de la Campaña.
Por ese tiempo, solo había teletipo. El fax no había sido inventado y la trasmisión de fotos, se llevaba a cabo mediante un complicado aparato que en el país no tenían todas las agencia internacionales de noticias. Yo escribía mis notas en una pequeña máquina portátil. Lo hacía a un lado de la parte trasera, al pie de la escalera de acceso a la tribuna, o en el carro, de pueblo en pueblo. Las fotos del día, las revelaba el “paisita” Julio Rodríguez en los baños de los hoteles, tapando la luz con una gruesa cortina negra y las cubetas de igual color. Al día siguiente, muy temprano, entregaba el sobre con las cuartillas y las gráficas al Equipo de Giras que, a su vez, despachaba un motorizado al aeropuerto y entregaba el sobre a los pilotos (de Avensa o de Aeropostal) que, ya en Maiquetía, lo recibía otro mensajero en moto para llevarlo la Oficina de Prensa situada en la Torre Las Delicias, en la Avenida Libertador.
El texto del artículo arriba mencionado, lo incluí en mi libro “La Campaña Formidable”, el primero que se escribió sobre Carlos Andrés Pérez.
“¡Ese hombre sí camina!” al principio pareció no agradarles a algunos de los integrantes del Comando Central. No la creían importante. Pero Regis Etievan, -el gran maestro de la Publicidad en el país-, presidente de Corpa, la agencia que llevó la parte publicitaria de la campaña, sí la apreció. Con el apoyo de CAP, que ya la escuchaba gritar a viva voz a diario en cualquier pueblo o ciudad de Venezuela, logró convencer al equipo.
Entonces Etievan llamó a Sarabia y le encargó la tarea de componer el jingle.
Dado el auge que, de inmediato, tuvo la pieza, el músico dijo en una primera entrevista que él había sido el autor de la consigna. Y yo, con la pasión del reporteo que había dado “el tubazo”, y tenía cómo demostrarlo, hice la observación (a lo interno del Comando) de haber sido, con el testimonio de Consuegra, frente al propio Candidato y de Consalvi, quien escuchara y registrara para la prensa la consigna, cuya autoría, además de Chelique, otros ya la habían asumido como propia.
Por cierto, cuando la cuña es radiada en todas las emisoras, y de inmediato constituye un enorme éxito en todo sentido, un modesto pero ingenioso ingeniero inventó un sencillo aparato, con dos palos de madera que, a sus extremos, tenían una plantilla con la figura de un par de zapatos que, al accionarse manualmente “El Caminante”, que así lo llamó el inventor, un pote de pintura blanca y un trozo de manguera, al ser presionado se marcaban en el piso. El invento fue igualmente un suceso.
Años después, la magnífica colega periodista y escritora de renombre Milagros Socorro, quien me entrevistó para Prodavinci sobre la historia de “¡Ese hombre sí camina”, en su escrito comprendió las declaraciones de varios compañeros que, debo precisar, le afirmaron (ninguno me menciona) haber sido, cada uno de ellos, quienes escucharon a la señora en Barrio Sucre de San Cristóbal, y no en Rubio, como aseguró Sarabia, decir las tres palabras que cambiaron todo el esquema de campaña y de la publicidad electoral hasta la fecha no superada.
La historia de la cuña más famosa sucedió hace ya 52 años. Tenía 29 pero, a mis pasados 80 de hoy en día, recuerdo perfectamente todos los detalles del suceso. Por cierto, en una reunión con el candidato, quien superaba con creces en todas las encuestas a sus contendores e iba disparado hacia la victoria, al reiterar que la cuña fue un éxito extraordinario, felicité sincera, cordial y públicamente a Sarabia, por haber compuesto “la cuña electoral más famosa”. Los asistentes a la reunión ese día, me aplaudieron.