Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 06:03 pm
La casi totalidad de las personas con las que conversamos a diario, en muchos sectores, de distintos estratos sociales, múltiples profesiones u oficios, de diferentes creencias religiosas, de los más diversos pensamientos políticos, desde edad muy corta hasta muy avanzada; casi todos coinciden en manifestar asombro, sorpresa, incredulidad y sobre todo incertidumbre sobre los mismos temas.
El primero de ellos siempre sale a relucir cuando se recuerda cómo la Universidad de los Andes, nuestra inolvidable ULA, era el motor de la economía de la ciudad, a tal punto que ser parte de la nómina universitaria era el sueño de un altísimo porcentaje de merideños y merideñas, constituía un privilegio trabajar para la universidad o ser estudiante de la misma, algo semejante a trabajar en cualquier parte de Venezuela para una empresa petrolera antes o después de la nacionalización. Se recuerda que en esa época a quien trabajara en la ULA las agencias de automóviles les entregaban su vehículo de paquete, sin cuota inicial y a quienes estudiaban el último año de cualquier carrera les ofrecían el vehículo para comenzar a pagarlo por cuotas una vez que se graduaran, porque prácticamente todo el que se graduaba, antes de tener el título en sus manos, ya tenía su empleo. Incluso, en algún momento llegué a escuchar que había madres que les buscaban el novio a sus hijas en Mérida -se desvivían por un bachi que estuviera a punto de graduarse- o en Maracay -para que fuera militar-. Hoy el asombro es comprobar que una persona sin estudios puede llegar a ganar hasta 20 dólares por día y un profesor titular en la ULA no llega a 80 dólares mensuales. Pero, igualmente no entienden qué pasó con el aguerrido movimiento estudiantil que en la etapa democrática era capaz de paralizar la ciudad durante varios días, hasta lograr lo que perseguían, incluso obligando a los respectivos gobiernos a utilizar el ejército y hasta decretar toque de queda, como ocurrió cuando el asesinato de Luis Carballo Cantor. Ahora, la universidad ha sido prácticamente despojada de su autonomía y da la impresión de que en todos los sectores hay temor de luchar por el rescate del más importante y universal principio de cualquier universidad. La gran incertidumbre es saber si la tiranía que hoy gobierna se atreverá a designar a dedo a las nuevas autoridades, como es su costumbre.
El segundo tema está referido a la elección de un funcionario electo por la voluntad popular. Es costumbre que si lo ha hecho bien se dé la oportunidad al soberano de reelegirlo. Si lo ha hecho mal, entonces se le hace conocer al soberano las razones, los motivos por los que no debería ser reelecto. En el caso de Mérida, el partido oficialista no permitió la reelección de Jehyson Guzmán como gobernador, ni de Jesús Araque como alcalde del municipio Libertador. En el caso del exgobernador nadie entiende que si había sido el mejor gobernador de Mérida en toda su historia, como dijo el heredero, por qué se lo llevan de aquí para convertirlo en un diputado sobaquero, y además castigado, porque sustituirlo como jefe del partido es un castigo, en vez de darle oportunidad a los electores de reelegirlo o no. En el caso de quien ya está trabajando el preaviso para entregar la alcaldía, su gestión ha sido tan negativa que no es necesaria ninguna explicación; que yo recuerde nunca antes Mérida presentaba un estado de abandono y deterioro como el que hoy sufrimos, suficiente es mencionar tres calamidades: 1.- La gran mayoría de los semáforos se encuentran deteriorados, desconfigurados o desconectados. 2.- Es una vergüenza ver cómo se encuentran las calles y avenidas de la otrora impecable Mérida, difícilmente encontramos una vía que no tenga un hueco. A quienes no creen, les invito a darse una vuelta por el sector donde se encuentran las capillas funerarias Corazón de Jesús. La única excepción son los viaductos que hace poco los reasfaltaron, pero, ¿y el resto de la ciudad? La opacidad con que se maneja el partido de gobierno ha dado lugar a muchísimos comentarios sobre ambos dirigentes, algunos sumamente graves. Por supuesto, no me puedo hacer eco de ellos porque no tengo pruebas. Pero, en beneficio de ellos, el PSUV debería dejar todo en claro.
El tercer tema es el revuelo, para mí sin sentido, que se ha generado con la misa oficiada por el arzobispo Helizandro Terán en Apartaderos en compañía de la primera dama en ejercicio, con motivo de la tragedia del páramo, pues los más extremistas opinan que fue un acto político y no religioso. Pero lo que le voló los tapones a muchísima gente fue el video que publicó Nicolás Maduro abrazando a monseñor, haciendo un recorrido por la catedral y finalizando con monseñor impartiéndole la bendición a Nicolás Maduro y a Cilia Flores. Nadie puede negarle a Helizandro Terán el derecho que tiene como ciudadano de simpatizar o no con este o con cualquier otro gobierno. Los jerarcas de las iglesias son conscientes de que con la derecha golpean y con la izquierda dan palmaditas y, sobre todo, cuando se trata de quien reparte las limosnas. A veces la sumisión da buenos réditos. En este caso, el contraste ha sido bestial, porque durante 40 años estuvimos acostumbrados al protagonismo de monseñor Baltazar Porras Cardozo, con una personalidad propia de un mundo universitario, con una claridad de pensamiento envidiable, que sin excentricidades fue y sigue siendo un defensor de la libertad y la democracia, exigiendo justicia para todos, respeto de los derechos humanos y libertad para los presos políticos. Lamentablemente, el nuevo arzobispo pareciera ser la antítesis del cardenal, recibiendo con gran alborozo al papá y al heredero cada vez que vienen. Ojalá que en la próxima visita aprovechara para exigir la libertad de los presos políticos de Mérida, sobre todo de mis apreciados amigos William Dávila Barrios, Lenin Ojeda y el profesor Carlos Gómez. Y de las jóvenes Génesis Gabriela Pabón Paredes y Rocío Del Mar Rodríguez Guillén. A quienes no conozco, pero se les ha aplicado las más retorcida de las canalladas. ¿Será que quien ordenó esa sentencia no tiene hijas o piensa nunca tenerlas.
El cuarto tema le voló la tapa al frasco. Aquí si es verdad que todo el mundo quedó claro y sin vista. Ha venido Nicolás Maduro a Mérida para anunciar la creación de la Gran Misión "Madre Tierra Venezuela", que persigue preservar la vida, fortalecer la protección y recuperación de los ecosistemas. Lo que todo el mundo pregunta es: ¿Por qué no anunció el nacimiento de esta misión en el territorio donde está el Arco Minero? Allí están destruyendo nuestra Gran Sabana, de tal manera que esa gran misión debería comenzar por allí. De todos modos, de acuerdo con lo señalado por el profesor de la ULA, geógrafo y geomorfólogo Jorge Carrero, lo ocurrido en nuestro páramo se debió a múltiples factores, pero además desde 1993, cuando ocurrió otro evento semejante, no se hicieron las obras de conservación y preservación de toda la cuenca, incluida la represa de Santo Domingo. ¿Dónde estaba la mal llamada "revolución" y sobre todo el tal Ministerio de Ecosocialismo.
Deploro que en Mérida todavía tengamos unos cuantos ingenuos.
rafael.tuto@gmail.com
IMPORTANTEEl Portal de Noticias Frontera Digital no se hace responsable de todas las opiniones que se emitan en este sitio puesto que son de carácter individual de las personas, y no necesariamente reflejan la posición editorial de este Portal de Noticias