Mérida, Junio Sábado 06, 2026, 04:57 pm
Estuvimos viviendo y hoy en día subsistiendo en una era
llamada y etiquetada engañosamente como revolucionaria. El modelo puesto en
práctica por los promotores de este desparpajo político ideológico nos ancló a
una efímera promesa, que despojo a los venezolanos de las bondades y
oportunidades que el país en todos los sentidos nos ofrecía décadas atrás. Varias generaciones perdieron su momento
productivo para conformarse con aceptar progresivamente el esclavismo laboral y
el férreo control social que
indignamente despojo y en otros casos confisco a la masa laboral sus justas prestaciones
sociales. Solo se salvaron quienes emigraron a tiempo y pudieron establecerse
en otras latitudes y lograron con mucho esfuerzo y sacrificio su estabilidad y
desarrollo.
Cada venezolano, si excepción alguna tiene su historia que
contar, la mayoría sin importar su estrato social, su condición económica,
nivel de educación o profesional,
recibió finalmente en la página de su vida productiva un saldo rojo
frente a las políticas desacertadas de quienes condujeron el gobierno en todos
sus niveles y de la clase política
decadente, que sin importar el bando al que pertenecen siempre se arrogaron
fraudulentamente la representación del pueblo venezolano en todas las
instancias de poder cuyos resultados acumulados muestran y dejan un país en las
condiciones que ya todos conocemos.
Aun se ejerce una gran presión sobre los venezolanos ante el
desmadre de la propuesta socialista que pretende subordinar a la masa
trabajadora cuando el salario mínimo y las pensiones están establecidos en 130
bolívares lo que equivale vergonzosamente a menos
de 40 centavos de dólar mensual y que
para rematar se sigue devaluando diariamente en medio de una nueva etapa de
inflación en el país, similar a las ya vistas y vividas en los últimos años.
El mayor subsidio a la situación de pobreza que existe en
Venezuela es el que aportan los
venezolanos en el exterior que a través de remesas realizan aportes económicos a sus familias para su
mínimo sustento, emergencias de salud entre otras. Los jubilados y pensionados
debe alcanzar un mínimo de 300 dólares mensuales pagados responsablemente por
el estado venezolano sin excusas es un derecho adquirido, pagado con
cotizaciones y ganado por años de servicio.
Este es tan solo un capítulo de la historia de cada
familia venezolana. Otro no menos importante
y necesario resaltar las veces que sea necesario es el manejo doloso, cruel e
inhumano que ha tenido la administración
pública con todos sus funcionarios. En primer lugar ya sabemos cuál es
el salario mínimo y el sistema de pírricas y simbólicas bonificaciones que no satisfacen en nada a
cualquier trabajador activo. Esta parte de la historia es de vieja data y
quienes aún se mantienen aceptando estas condiciones laborales que son millones
piensan en el capítulo final, su jubilación.
Policías, militares, médicos, bioanalistas enfermeros
educadores, abogados, secretarias, ingenieros, obreros en fin profesionales
universitarios , técnicos, empleados y
obreros que ya cumplieron su tiempo de servicio, cuando recibieron sus
prestaciones sociales por 25, 30 o 40
años de servicio, recibieron montos irrisorios que les alcanzo apenas para
comprar un celular o alguna neverita o cocinita. Tristemente quedaron cobrando
su jubilación de ley que les alcanza apenas para comprar una medicina, los
alimentos para consumir en 2 días o pagar algún servicio público.
Es necesario y obligatorio priorizar los niveles de ingreso
de los venezolanos cuya mayoría vive en situación de pobreza. Los líderes de
cada sector laboral organizado del país
deben promover con fuerza y constancia la reivindicación a cada uno de los
venezolanos que le fueron arrebatadas sus prestaciones sociales y que viven en
condiciones precarias
Esta situación de inestabilidad laboral e insuficiencia
salarial ha producido que en las universidades
por ejemplo las escuelas de educación estén vacías y que la masa
estudiantil no la vea como una opción de vida, progreso, estabilidad y
bienestar. Pero eso no es todo no hay
profesores universitarios suficientes para cubrir la demanda lo que disminuye
la calidad educativa.
Otro ejemplo existe gran interés por los bachilleres que
egresan de los liceos y colegios del país en estudiar medicina no para hacer
una carrera y una especialidad para ejercer en el país sino para obtenido el
título emigrar a otros países donde los salarios están entre 3.000 y 15.000
dólares o euros, mientras en Venezuela según los tabuladores, que no se
cumplen, no llegan a 800 dólares y eso
si tiene dos frentes de trabajo y guardias adicionales.
Vistos los hechos y resultados de la crisis, manipulación y
control de la política salarial en Venezuela, se hace imprescindible atender este clamor
nacional como eje primario, para lograr con éxito la estabilidad que se espera.
Es un planteamiento que debe materializarse para hacer justicia con lo
confiscado y negado a los trabajadores venezolanos, además se debe programar el
ajuste periódico de las escalas salariales hasta alcanzar los niveles
aceptables que moralicen la masa laboral que en definitiva serán quienes
tendrán la responsabilidad de impulsar el desarrollo y bienestar de la sociedad
venezolana.