Mérida, Enero Sábado 24, 2026, 10:01 am
El gran protagonista de esta tragedia llamada revolución, Hugo Chávez Frías, desapareció en medio de la intriga que hasta hoy perdura, pero seguro estoy que en los próximos meses la verdad saldrá flote y se irán conociendo hasta cosas más horrendas, promovidas o consentidas por él y no dudo que muchos de los que todavía guardan por el nativo de Sabaneta alguna simpatía, cambiarán totalmente de parecer, sobre todo los que aún dicen con gran ingenuidad o por ignorancia: ¨Si Chávez estuviera vivo, esto no habría pasado¨.
Pero, el sucesor que Chávez impuso superó al maestro en maldad y en ambición, y superó a su antecesor en las cosas aterradoras que ya comienzan a salir a la luz pública y las que se conocerán, incluidos los que secuestraron, torturaron, asesinaron y robaron, luego que sus encubridores y cooperadores se sientan libres de hablar. Por cierto, he leído que sus seguidores están recogiendo cartas en las plazas Bolívar de todo el país, para enviárselas a la cárcel de Brooklyn. Ojalá recolecten miles, para que tenga en qué invertir el tiempo libre durante tantos años que seguramente estará allí o en otras cinco estrellas.
Misión casi imposible, para no repetir el nombre de la otrora serie de televisión norteamericana; es la que deben acometer los dirigentes del régimen cuando algunos de sus seguidores pregunten ¿y qué pasó con la revolución? No pueden admitir que esta murió hace tiempo, mucho menos confesar que ahora se convirtió en un satélite de los gringos. Y lo que tanto pregonábamos y de lo que nos ufanábamos: ¨la fusión cívico-militar, policial, popular, ¿era solo propaganda? Permitieron que se cargaran a Nicolás y a Cilia y no dispararon ni un misil. ¿Cómo se entiende que a esa hora y en ese sitio no estuviera ninguno de los integrantes del llamado ¨alto mando político de la revolución¨, sino la pareja que previamente se sabía sería extraída? Cualquier aclaratoria más bien oscurece el panorama. Algún mal pensado podría decir: “¿Quién salió beneficiado (a)?”. O cuando pregunten, pero el comandante nos enseñó: “Ser rico es malo, hay que expropiar a las empresas que no se alineen con el socialismo, el imperio es satanás en persona, es el infierno en la tierra”. Maduro señalaba: “Los Estados Unidos es nuestro enemigo y tenemos que enfrentarlo, porque quieren robarse nuestro petróleo”. Pero, ahora quienes están al frente de la agonía del régimen dicen que debemos ser ricos, que hay que devolverle las empresas a quienes se las expropiaron, les entregaron el petróleo a Donald Trump y nos quieren convencer que es nuestro nuevo mejor amigo, incluso Delcy Rodríguez, en unas semanas conocerá el apetecido despacho oval.
Es innegable que ese proceso bautizado como “socialismo del siglo XXI” ha quedado descabezado, pero el régimen está intacto en lo que respecta a su estructura y composición. Fenecido en directrices sí, pues antes venían de la Habana, de Teherán, de Rusia o de China o de todas juntas, pero hoy solo vienen de los intereses de Donald Trump y se cumplen a pie juntillas. Lo ocurrido el 3 de enero pasado ha desnudado de cuerpo entero ante el mundo, la tragedia que durante más de 20 años los venezolanos hemos sido víctimas y no como consecuencia de las medidas impuestas por los gringos o por el bloqueo, sino por el saqueo que en todos los estamentos se ha producido. Es evidente que la destrucción de nuestra economía y el desempeño gubernamental obedece a un plan perverso que persigue ejercer control social de todos los ciudadanos, obligándolos a depender de las dádivas que el gobierno bolivariano en todas sus instancias reparta y quien no se pliegue, que se muera de hambre, y si protesta irá a la cárcel.
En nuestra historia republicana no se tiene conocimiento de una estafa política con tanto ensañamiento, alevosía y ladronismo y, lo peor de todo, con los mayores ingresos petroleros que nunca antes tuvo el país. Ahora, los seguidores del régimen comienzan a darse cuenta de que el mayor error fue convencer a tanta gente que no importaba aguantar hambre, andar desnudos o dormir en el suelo, “si con Chávez primero y luego con Maduro, me resteo”. Pues los que pontificaban sin pausa que por encima de todo estaba “la soberanía”, ahora, además de entregar el petróleo para que lo vendan los gringos, se encargan de administrar los recursos de todos los venezolanos, y ya ha anunciado el gran jefe Donald Trump que en seis meses Venezuela tendrá más ingresos que los obtenido en 20 años, por lo tanto, se producirá un incremento de salarios, la única moneda será el dólar, bajarán los precios y habrá bienestar; pero, qué ironía, mientras la revolución tenía a la mayoría comiendo gorgojos, los gringos nos elevarán el nivel de vida, no porque los revolucionarios lo quieran, sencillamente porque no podrán robarse los reales y, al no haber corrupción, el dinero alcanza y tal vez alcance para ahorrar.
Durante todos estos años engañaron a mucha gente, haciendo creer que el país estaba en bancarrota, culpa del imperio, hoy queda demostrado que era totalmente falso, antes de las medidas, lo que ingresaba no alcanzaba por el inmenso choreo y lo que sobraba se lo llevaban los cubanos, no para el pueblo, sino para que el cogollito de la revolución se hiciera más rico. Hoy la transmutación que ha experimentado Delcy Rodríguez es impresionante. Basta con escuchar algunos de sus discursos antes de asumir como amo a Donald Trump y los de ahora. Por supuesto, tiene dos discursos, uno para los suyos, persiguiendo que la estampida no continúe, y el otro para el gobierno de los Estados Unidos. Sin embargo, cada día crece la cantidad de seguidores del régimen que no solo no entienden, sino que censuran que la interina haya condecorado con la orden del Libertador en primera clase al director de la CIA John Ratcliffe. Incluso, algunos insolentes preguntan si esa condecoración quiere decir: “gracias por habérselos llevado”. Es admisible que en política se cambie de ideas, posiciones o pareceres, pero no de valores y principios. En descargo de Delcy Rodríguez hay que reconocer que ha tenido el coraje de admitir, sin decirlo, que le hicieron perder a Venezuela un cuarto de siglo, regresándonos más de 100 años, mintiendo todo el tiempo y saqueando sin descanso. Y no sé si por remordimiento o por temor quiere resarcir el daño, enterrando el socialismo del siglo XXI.
Ojalá que María Corina Machado, en su conversación con Donald Trump lo haya convencido que a más tardar en seis meses se convoquen elecciones generales para relegitimar todos los poderes públicos, porque luego de la liberación plena de la totalidad de los presos políticos, esas elecciones serán claves para garantizar la paz de Venezuela y generar confianza en los inversionistas.
rafael.tuto@gmail.com