Mérida, Febrero Domingo 01, 2026, 03:20 am
Cuando un ejército ha sufrido muchas bajas o comprueba que su enemigo es muy superior en efectivos, equipos, logística y dominio del territorio, puede apelar a un repliegue táctico, que no es otra cosa que ordenar el retiro de sus tropas del campo de batalla hacia la retaguardia, sin que signifique abandono de la lucha. Con ello el comando superior puede o bien confundir al enemigo haciéndole creer que se van a rendir para luego reaparecer con más fuerza, o dar tiempo a ser suficientemente dotados de efectivos, equipos y logística. ¿Estarán los maduristas en un repliegue táctico?
Después del 3 de enero pasado, nadie puede dudar de que sus fuerzas fueron sensiblemente masacradas por la superioridad en todo sentido de las fuerzas especiales; hay quienes pretenden vender que fue una guerra, que hubo combate y no es verdad. Lo que ocurrió es que el gobierno norteamericano hizo gala de nuevas estrategias y estrenó unas armas que no dieron tiempo de nada; pero sobre todo al llevarse la cabeza de la mapanare, que nadie desconozca que quienes de manera impecable llevaron a feliz término la extracción, nos dejaron el cuerpo y el veneno de esa culebra que tanto daño ha causado a nuestro país.
En los corrillos del madurismo, más que otra cosa, lo que se comenta es si será verdad que Jorge y Delcy Rodríguez entregaron a Nicolás Maduro y a Cilia Flores; como todo en nuestro país, la polarización está a millón, unos que aseguran que es verdad, incluso apoyándose en lo que han dejado entrever tanto Marco Rubio como Donald Trump, y los otros que lo niegan de la manera más rotunda y no aceptan que se hable de traición, pues un revolucionario jamás traiciona la causa y mucho menos al líder. Esa verdad se conocerá a su debido tiempo, como tantas otras que están saliendo a la luz pública y que está avergonzando a la gente honesta y que de buena fe los ha acompañado durante todos estos años. En fin, ellos son rojos rojitos y se entenderán o se descuartizarán.
Es una constante escuchar decir: Con el chavismo, primero, con el madurismo luego, y ahora con el rodriguismo, no se agota la capacidad de asombro de los venezolanos, son capaces de las cosas más inverosímiles y luego aparecen como incapaces de quebrar un plato y han acabado con toda la vajilla, y de paso le echan la culpa a los demás. Por eso, no es de extrañar que efectivamente se haya producido una negociación con el gobierno norteamericano, porque cómo entender que luego de los bombardeos, y la extracción de la pareja maléfica, aparezca quien ahora pretende ser la cabeza de la mapanare, invitando a los que los ¨secuestraron¨ a disfrutar de una luna de miel, a entregar todo el petróleo que necesiten los ¨malhechores¨, que ellos administren los reales y de paso establecer condiciones casi insultantes para Rusia, China e Irán. Con razón el embajador Ruso, declaró que ellos sabían quienes entregaron a Nicolás y a Cilia.
Como es costumbre, no nos extrañe que la conducta asumida por quienes continúan secuestrando todos los poderes, estén en un repliegue táctico, para hacer creer al gobierno de Donald Trump, en primer lugar que los malos eran Nicolás Maduro y Cilia Flores, pero que el resto de quienes conforman el ¨nuevo¨ gobierno tienen las mejores intenciones de lograr el desarrollo y bienestar del país, con una democracia plena, combatiendo a fondo el narcotráfico, la corrupción administrativa, los grupos irregulares y las bandas criminales; para que cuando el gobierno del Norte afloje, se descuide o caiga en la trampa, de nuevo comiencen a inocularnos el veneno que durante todos estos años han repartido a lo largo y ancho de nuestro territorio destruyendo a Venezuela. Es verdad, que los norteamericanos carecen de la chispa que tenemos los latinos porque piensan que todo el mundo actúa de buena fe y con la verdad por delante, pero esperemos que no sean tan pendejos; que tengan claro que la casi totalidad del país exige el respeto a los resultados del 28 de julio de 2024, que no votamos para que se fueran Nicolás y Cilia, sino que desapareciera por completo este régimen de oprobio, de miseria y de maldad que aún permanece en nuestra patria y pretende arroparse con la bandera de todas la religiones y credos que puedan existir, para hacer creer que son enviados de Dios.
Ahora que apareció esa gloria del beisbol venezolano y mundial Miguel Cabrera como refuerzo de la mapanare, podemos decir en términos beisbolísticos que el juego está empatado a cero carreras, estamos bateando en el cierre del noveno inning, hay un out, tres hombres en base y está bateando Ronald Acuña. Con cualquier hit los dejamos en el terreno y la gran mayoría de los fanáticos dentro y fuera del estadio apoyan al equipo de los demócratas. Y el corredor que está en tercera nos dará a todos los venezolanos el suero antiofídico, para que más nunca ninguna culebra destruya a Venezuela ni le cause la muerte a ningún compatriota. Dependerá de nosotros desenmascararlos, de que lo del repliegue es creíble, pues todos son iguales y actúan de la misma manera que lo hacían los que se cargaron los chamos del grupo Delta Force.