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Por Alberto JIménez Ure

El cíclico «día de termidor» que depara a todas las revoluciones por su naturaleza criminal por Alberto JIménez Ure



El cíclico «día de termidor» que depara a todas las revoluciones por su naturaleza criminal por Alberto JIménez Ure

«No en vano a los filósofos ilustrados se les llamaba librepensadores» (https://www.worldhistory.org/user/markzcartwright/

El movimiento humanístico inició con inquietudes intelectuales alrededor de formas de comportamiento entre ciudadanos. Las sociedades organizadas necesitaban evolucionar, sepultar la barbarie que abochorna y fuetea la irreverencia. Tenía que ser naturalmente impulsado por escritores y artistas, todavía los científicos no eran magnánimos. No semejaban a quienes viven obcecados por  inventar o crear tecnologías para la comunicación instantánea y armas de guerras capaces de extinguir en instantes nuestra especie. Las supremacías nunca enmascaran su hostilidad y búsqueda de consolidación étnica. Persiste y proseguirá que sea el ámbito o territorio donde nacemos, el color de nuestra piel e idioma lo que señale hasta dónde cada individuo logrará llegar y cuántos conocimientos o experiencias darán forma a su personalidad adulta.  

Durante de los siglos XVII – XVIII, los más inteligentes estudiaron legados de la Antigüedad con el propósito de cuestionar ciertas creencias pero también absorber otras: https://www.worldhistory.org/trans/es/1-22613/ilustracion/ (1.300 – 1.600)

Menos de doscientos años más tarde, en Francia, el régimen absolutista de Luis XVI (1.789) precipitaría la famosa Toma de la Bastilla por causa de los daños que causaban la desigualdad impuesta por el https://dictionary.cambridge.org/es/diccionario/ingles-espanol/establishment

«Jamás consentiré el saqueo de mi clero y mi nobleza. Sus buenas acciones les han granjeado sus privilegios. El rey de Francia debe preservarlos para ellos» (Luis Augusto)

Hartazgo se ha divulgado. Los intelectuales que conspiraban contra la monarquía francesa traicionaron el propósito de instaurar https://homework.study.com/explanation/what-was-the-republic-of-virtue.html (1793 - 1794) -§ Sus ideas blindaron conductas vandálicas y  la concupiscencia materializada en absurdas matanzas de inocentes.  La primera revolución del mundo parió criminales que se decapitaron entre sí. Se asevera que la segunda se produjo también en Francia (1848 – 1852, iniciada en Versalles, Les Trois Glorieuses) e inspiraría lo que se entiende por democracia. 

El concepto Revolución [en mayúscula] se convertiría en boga. Europa las adoptó y fomentó fenomenológica y políticamente en diversidad de países donde se redactarían constituciones liberales: España, Portugal, Nápoles, Bélgica (1820 – 1830 – 1848) -§ La más letal de las revoluciones recordadas fue la Rusa, a principios del s. XIX (1917, noviembre) protagonizando asombrosas masacres que anunciaban peores por venir. Recuérdese la Era del https://newpol.org/issue_post/stalinism-complete-negation-socialism/.  

La Historia registra casos en los cuales quienes gobernaban lo hacían maquillándose de «contestatarios» o «iconoclastas», enemigos de la explotación, desigualdad social, represión y servidumbre. El auténtico «contestatario» es quien se muestra reformista y opuesto a un específico y pútrido conservadurismo,  el mismo «establishmen» tras publicitar falsas metamorfosis.

Transcurría la Revolución francesa cuando el girondino Pierre Victurnien Vergniaud  (Limoges, 31 de mayo de 1753 - París, 31 de octubre de 1793, redactor de https://es.wikipedia.org/wiki/La_patrie_en_danger) predijo que la Revolución -como Saturno- «acabaría devorando a sus propios hijos» (1792) y acertó. En 1794, Año III del nuevo calendario que los regía, Robespierre, Saint-Just y Couthon, junto a 98 adherentes, fueron ejecutados mediante decapitación.

Nunca quien forma parte de una «nomenclatura» querrá traspasar mandos y privilegios a retaguardias con ambiciones emergentes. A los autocalificados revolucionarios en la preterida «sudaca» agrada devenir nuevo ricos (leer mi ensayo https://books.google.co.ve/books/about/Dictadura_de_Ultimomundano.html?id, 2012)   

Los burócratas de la histórica institucionalidad vandálica y pendenciera revolucionaria falaz saben cómo hábilmente robar las riquezas ajenas que administraron. Frente a lo cual los librepensadores asumimos posturas auténticamente «contestatarias» y «reformistas».  La maledicencia los impulsa acusarnos de «reaccionarios» o «derechistas» siendo ellos los apropiadores y desfalcadores en perjuicio de sus gobernados, legítimos dueños. Se oponen al «progreso» exterminando a los productores de bienes de consumo de las patrias que con alevosía devastan. 

Fortuita e inexplicablemente, enfurecen contra todos los sectores de los países que arruinan [a intelectuales, docentes, obreros, científicos y tecnólogos] y que sufragan para elegirlos o conferirles un mandato. Son, con o sin caretas, enemigos de la Humanidad: constituyen el presente, la praxis delictiva e infecta de funciones públicas sujetas de condenación y que con ingenio se pueden abolir.

ADENDA.-

Los girondinos, durante la Revolución francesa, eran moderados y contrarios al Gran Terror y guillotina que los necrófilos y radicales jacobinos promovían. Genocidas que fueron ajusticiados virtud al «Día de Termidor», tras cuyo suceso se repudió el uso de la guillotina. Revolución no es muerte, robo ni miseria inducida sino concupiscencia.

albertjure2009@gmail.com