Mérida, Mayo Martes 19, 2026, 04:39 am

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Por Fortunato González

Por la Calle Real

Hablemos del Páramo por Fortunato González



Por la Calle Real

Hablemos del Páramo por Fortunato González

El Estado Mérida tiene varios pisos climáticos y ecosistemas de singular belleza, pero creo que todos estamos de acuerdo en que ninguno como sus páramos, todos bajo régimen de administración especial, es decir, Parques Nacionales. Allí nacen los ríos que bajan de la cordillera y alimentan desde el Lago de Maracaibo hasta el padre Orinoco, que sirven para generar energía eléctrica, alimentar a los venezolanos con peses de todo tipo desde la trucha de los páramos hasta la cachama del llano.

El Páramo es un ecosistema que contribuye a la pureza del aire tanto como los bosques tropicales y la vegetación llanera. Es parte del paisaje de Venezuela, uno de los países con más variedad de climas que contribuye a los equilibrios mundiales, y forma parte del gran ecosistema amazónico, el más grande del planeta en cuanto a producción de oxígeno.

Los estudios realizados por especialistas señalan que los páramos merideños contienen una gran variedad de especies vegetales y animales únicos de su hábitat particular como el frailejón y el cariaquito morado. En cuanto a su fauna, allí señorea el majestuoso cóndor, en peligro de extinción, el oso frontino, el venado de cola blanca, el conejo de páramo, el zorro de páramo y otros animales con piel lanosa que los protege del intenso frío; también en sus puras y frías aguas de sus ríos y lagunas se dan diferentes especies de truchas, como la arco iris, la más común, la salmonada, la trucha común y la trucha de arrollo. Los habitantes practican la pesca deportiva y existen truchiculturas que las comercializan.

Existe una gran amenaza contra este delicado y frágil ecosistema fundamentalmente por la agricultura irresponsable que invade los humedales donde nacen los ríos, ocupan sus riveras con siembras de hortalizas, el uso abusivo de fertilizantes y venenos que contaminan el agua de sus ríos y amenaza la salud de los que la consumen aguas abajo, sin tratamiento adecuado.

El Instituto Nacional de Parques y el ministerio que se ocupa de atender los ecosistemas están altamente politizados, con personal sin preparación, que cobran coimas para permitir irregularidades y que carecen de autoridad para hacer cumplir las normas. Hace muchos años dejaron de hacer extensión para instruir y capacitar a los campesinos y agriculturas en prácticas para una agricultura sostenible.

En fin. La esperanza está puesta en los grandes cambios políticos e institucionales que se esperan se produzcan en los próximos meses, Dios mediante.