Mérida, Agosto Sábado 08, 2026, 04:06 pm
En el año 2023, el ciudadano Ramón Matos y su esposa Liliana Godoy confrontaban una disputa con unos familiares por un inmueble. Seguramente el litigio no había trascendido más allá del ámbito familiar o vecinal y probablemente varias veces lo llevaron a la dirigencia oficialista sin que nadie se los resolviera. Presumo que, ante la indiferencia y desidia de la dirigencia del PSUV, alguien les recomendó acudir a las redes sociales y hacer público un video que lograra que les prestaran atención y les buscaran solución, pero nadie les preparó el guion ni los orientó sobre cómo iba a ser la escenificación. La petición se convirtió en una recriminación a Nicolás Maduro y al gobernador de Trujillo y se hizo viral por la exclamación de que él no aguantaba más, casi desfalleciendo, mientras su esposa le recriminaba por aparecer tan menesteroso, diciéndole: "¡Pero así no!". De tal manera que una problemática familiar y muy local le dio la vuelta al mundo. Sin embargo, hoy nadie sabe qué pasó con Ramón y Liliana.
Hay muchos que tampoco aguantan
Los que están convencidos de que quienes hoy administran el poder traicionaron a Nicolás y a Cilia dicen que ya no aguantan más que sus dirigentes no digan la verdad de lo que ocurrió. Los diputados del PSUV que piensan igual que la mayoría aseguran: "Ya no aguantamos más que la Asamblea no haya convocado una sesión extraordinaria para denunciar y censurar el secuestro del presidente y su esposa, además colega diputada, por la incursión armada del gobierno norteamericano".
Unos cuantos integrantes de las fuerzas armadas y de los cuerpos policiales también dicen: "¿Pero van a seguir enfrentándonos con la gente que tiene razón de protestar por la falta de electricidad, agua y buenos salarios? Ya no aguantamos más".
Los familiares de los presos políticos, apostados en las cercanías de la embajada de Estados Unidos o a las puertas de los distintos centros de reclusión, protestando porque la tal Ley de Amnistía se convirtió en una tomadera de pelo y declaran: "Ya no aguanto más".
De los sobrevivientes del doblete sísmico en La Guaira y otros estados del país que, después de mes y medio no sienten la acción del Estado, algunos ni siquiera han sido censados.
Los trabajadores que aspiran a un aumento en su salario, no en bonos, no entienden que Donald Trump pueda decir que los venezolanos estamos bailando en las calles. "En las calles estamos, ¡pero protestando contra Delcy y contra Trump!", manifiestan y agregan: "¡Ya no aguanto más!".
Quienes rechazan a los que se hacen pasar como opositores al régimen, pero cada vez que tienen oportunidad pretenden descalificar y destruir a María Corina Machado, igualmente dicen: "¡Ya no aguanto más!".
Los que, con mucho respeto, pero con firmeza, no están de acuerdo con la tesis que maneja la doctora Rosa Mármol de León, exclaman: "Ya no aguanto más!".
Asimismo, los que están presos por el caso Pdvsa-Cripto afirman: "¡Ya no aguanto más!".
La ULA tampoco aguanta
El jueves culminó el proceso de inscripción de candidaturas para el equipo rectoral y de decanos de la Universidad de los Andes (ULA). Ya se nota mucho entusiasmo, pero, junto con ese entusiasmo, estamos obligados a decir que en la institución, que debe ser un faro de luz en todo sentido, fundamentalmente cuando se trata de comportamiento cívico, ya comienza a verse una conducta reprochable. Particularmente yo, que no soy egresado de esta universidad, veo con mucho dolor que no se resalten las propuestas, sino que a través de las redes sociales y de anónimos se pretenda destruir nombres, trayectorias y reputaciones mediante la publicación de informes que durante algún tiempo estuvieron engavetados, esperando este momento no para combatir lo malo que allí pueda haber, sino para ver si se logra enlodar a alguien.
Quienes aparecen con alguna responsabilidad de administración dudosa, desde el mismo momento en que tuvieron conocimiento del resultado de la auditoría, han debido comparecer públicamente y aclarar todo. ¿O sería que pensaron aquello de que "no aclare porque oscurece"? Incluso, circulan varias fake news y una de ellas está dirigida a descalificar a la comisión electoral, organismo que tiene el respeto y reconocimiento de todos los postulados y de la comunidad universitaria en general.
Por experiencia, sé que en una contienda electoral las pasiones se desbordan y algunas veces se cometen abusos. Pero es que estamos frente a un proceso electoral no para elegir un portero, un vigilante o un chofer, por supuesto, sin quitarles méritos. Se va a elegir a quienes por los próximos cuatro años tendrán la responsabilidad de conducir en todos sus ámbitos a una institución bicentenaria que ha sido el más grande orgullo de los merideños, que ha formado a miles de talentos que hoy se encuentran regados por el mundo y que son reconocidos por su conocimiento y desenvolvimiento, que durante mucho tiempo recibía a bachilleres de todos los estados de Venezuela y que era reconocida en el top ten de las 100 mejores universidades de Latinoamérica.
Es verdad que la mayoría de los profesores, el personal ATO, los empleados y los obreros tienen sobrada razón de decir: "¡Ya son 18 años, es una tiranía afuera y adentro, ya no aguanto más!". No he incluido a los estudiantes porque creo que los que duraban 18 años y más para graduarse se los llevó la revolución.
Mis mejores deseos son que esta guerra sucia que ha comenzado sea rechazada por toda la comunidad universitaria. Ojalá que esta no sea la campaña de la intriga maléfica. Yo haré contacto con cada candidato a cada cargo para invitarlos a participar en un programa que he denominado: Rescatando la ULA en mis redes sociales, donde cada invitado vaya a resaltar su trayectoria, sus títulos, sus méritos, su vida personal y qué le podrá aportar a Mérida desde el cargo para el que se postula.
A quienes durante estos 18 años y algunos menos han hecho de tripas corazones, debemos agradecerles el esfuerzo que hicieron para que nuestra máxima casa de estudios se haya mantenido abierta. Les sugiero que soliciten una auditoría de su gestión para demostrar que en este país se puede gobernar sin salir millonario por haberse entregado a la corrupción. ¡Que no tengamos que decir: "¡Yo no aguanto más!".
rafael.tuto@gmail.com