Mérida, Septiembre Martes 01, 2026, 07:27 pm
En la era de la inteligencia artificial (IA), el concepto
de rendición de cuentas algorítmica, en su acepción más precisa, no implica
regular el contenido ni alterar el funcionamiento interno de los algoritmos,
sino exigir que las plataformas que operan a escala revelen de qué manera sus
sistemas de clasificación, recomendación y personalización procesan el
contenido político, económico, comercial y personal de cada usuario,
permitiendo así un escrutinio independiente de los patrones resultantes. Esto a
partir de reconocer que todas las regiones del mundo son vulnerables a las
externalidades negativas de la opacidad algorítmica debido a las elevadas tasas
de penetración de telefonía inteligente y a la restricción de los medios
tradicionales de comunicación.
En el caso de la ASEAN, amplios segmentos de la población
regional tienen a las redes sociales como la fuente principal de información
política, lo cual confiere a los diseños algorítmicos una influencia decisiva
sobre la formación de opiniones públicas, la percepción de legitimidad
institucional y la estabilidad sociopolítica. Es por ello que el pasado mayo se
alcanzó el Acuerdo Marco de Economía Digital de la ASEAN (DEFA, por sus siglas
en inglés), que, sin refrendarse aún por todos los gobiernos de los países
miembros, representa el marco de gobernanza digital regional más ambicioso que se
ha intentado construir, intentando una respuesta colectiva a los flujos
transfronterizos de datos, las normas de comercio digital y el acceso de
plataformas a los mercados digitales.
Un referente en este esfuerzo es la Unión Europea y su
marco normativo vigente a través de la Ley de Servicios Digitales (DSA en
inglés), donde se establece que el acceso al mercado comunitario puede
condicionarse a que las plataformas de gran envergadura publiquen datos de
transparencia algorítmica, incluyendo información sobre riesgos sistémicos para
el discurso público. El proceso europeo exige previamente la categorización de
riesgos en materia de desinformación, contenido ilícito, amenazas a la salud
pública, integridad electoral o discurso cívico. En este sentido, la ASEAN
desarrolla su propia tipología adaptada al entorno informativo regional. Si
bien no replica íntegramente el enfoque europeo, DEFA presenta un foro
plausible para establecer obligaciones mínimas de transparencia algorítmica
vinculadas al acceso a mercados de las plataformas globales.
Además, la cláusula de transparencia algorítmica de la
ASEAN contempla la exigencia de evaluaciones de impacto algorítmico específicas
por país, presentadas ante un regulador nacional designado en cada Estado
miembro de la asociación, puestas a disposición de investigadores
independientes bajo condiciones de acceso estructuradas, y reportadas de manera
agregada a través de un mecanismo a nivel ASEAN que permitirá la comparación
transnacional. Esta arquitectura de doble nivel, con evaluaciones nacionales
bajo un estándar regional compartido, permitirá identificar umbrales de riesgo
diferenciados entre países y mantiene la flexibilidad institucional
característica del regionalismo asiático.
Este esfuerzo no está exento de desafíos, en especial el riesgo
de exponer información comercial sensible tanto empresarial como gubernamental,
junto con los alegatos de actores regionales que ven estas obligaciones como
muy por encima del mandato del acuerdo regional. De esta forma, la complejidad técnica
de esta iniciativa pionera amerita de voluntad política suficiente para hacer
realidad algo que no se ha hecho antes.
Para Venezuela y América Latina, la experiencia del DEFA
y el debate sobre transparencia algorítmica ofrecen lecciones de inmediatez
estratégica. Por un lado, dan cuenta de que los acuerdos de economía digital y
comercio electrónico no pueden desatender las externalidades políticas de las
plataformas transnacionales. Y por el otro, subrayan que la rendición de
cuentas algorítmica debe concebirse no como censura o regulación de los contenidos
que circulan en las redes sociales, sino como un requisito de acceso a mercados
que garantice la autonomía informativa de los ciudadanos y fortalezca la
calidad democrática de los países. En un contexto de polarización política,
desinformación y fragilidad institucional, los países latinoamericanos deben
comenzar el debate sobre la mejor manera de lograr transparencia en los
mecanismos que estructuran lo que millones de ciudadanos ven, leen y creen en
el entorno digital.
@ajhurtadob