Mérida, Septiembre Martes 15, 2026, 04:34 pm
Cada veinticinco
años la Iglesia ofrece a sus fieles la posibilidad de celebrar “el Año Jubilar”,
evento de gran importancia en la vida de la Iglesia, marcados por la renovación
espiritual, el perdón y la misericordia de Dios.
Nuestra
patria se prepara para celebrar este año 2026-2027 los 375 años de la Aparición
de la Virgen de Coromoto y los 75 años de su coronación como Patrona de
Venezuela. Toda una oportunidad para renovar la fe en la extensión nacional,
para vivir con mayor compromiso la tarea evangelizadora y favorecer la
reconstrucción de un país que se levanta con esperanza y en la unidad de todos.
La
devoción coromotana ya ha marcado cuatro años jubilares en la historia patria,
el de 1952 con motivo de los 300 años de la Aparición de la Virgen de Coromoto,
así como en 1977, por los 325 años
de su manifestación en tierras venezolanas. El tercero en los años 2002-2003 para
conmemorar los 350 años del acontecimiento mariano. Y ahora el de estos años
2026-2027, bajo el lema: “Bajo tu manto, Venezuela se renueva”, los venezolanos
haremos memoria de sus 375 años de aquella perenne invitación que realizó la
Madre del Cielo al cacique Coromoto (familia nativa Cospes) y a su esposa:
“vayan donde están los blancos para recibir el agua sobre la cabeza y así poder
ir al cielo”.
Hoy
debemos escuchar a la Madre de Coromoto y levantarnos para volver a formar
parte de esa “esa comunidad blanca” aquellos hermanos que viven con la pureza
del Evangelio, que son testimonio de servicio y amor, sin malicia ni maldad, para
renovar ese bautismo que es compromiso misionero, encarnación de Cristo en la
cotidianidad de nuestras vidas.
También
recordamos los 75 años de su primera coronación canónica, aquel 11 de
septiembre de 1952, por mandato del Papa Pío XII por medio de su legado
pontificio el Cardenal Manuel Arteaga Betancourt. Hermoso gesto que repitió
nuestro inolvidable San Juan Pablo II el 27
de enero 1985, en su primera visita a Venezuela. Desde entonces la fe y la
devoción por la santísima Señora se festeja el 8 de septiembre día de su
aparición y el 11 de septiembre el día de su coronación.
Nuestra
Iglesia merideña guarda en el tesoro de sus obispos, la obra fecunda de Monseñor
José Vicente Unda, sacerdote nacido en las tierras marianas de Guanare (1777),
Obispo de Mérida (1836-1840), quien para 1807, siendo presbítero terminó la construcción
de la Iglesia de Guanare.
La
honda devoción mariana hizo que para 1942 el Episcopado Venezolano decretara y
proclamara a Nuestra Señora de Coromoto, como Patrona Nacional.
En 1944 el
mismo Pío XII confirmó, constituyó y declaró a la Santísima Virgen de Coromoto,
Celeste y Principal Patrona de Venezuela.
Y el 14 de
mayo de 1949, la iglesia de Guanare fue elevada a Basílica Menor por su
Santidad Pío XII. En ella se custodiaba la Reliquia dejada por la Virgen en la mano
del indio Coromoto.
El
lugar donde se venera hoy la hermosa reliquia mariana, conocido como el
Santuario Nacional, fue obra del arquitecto
español Juan Capdevila Elías y del arquitecto venezolano Erasmo Calvani,
trabajos iniciados desde 1980. Entre los recursos que la providencia dispuso
para esta majestuosa obra estuvo el famoso “bolívar Coromotano”, gesto
caritativo que se llevó por todos los rincones del país y nos habla de la identidad
cristiana y unidad nacional.
El 10 de febrero de 1996, en su segunda visita a Venezuela, el Papa Juan
Pablo II, bendijo nuestro Santuario venezolano, acompañado por los obispos,
sacerdotes y religiosas de toda la geografía nacional. Hasta que el 20 de
octubre de 2007 el Papa Benedicto XVI lo elevó a la dignidad de Basílica Menor.
Desde nuestra Arquidiócesis de Mérida nos hemos unido a este año
jubilar, por medio del decreto arzobispal, dado a conocer este 11 de
septiembre, en el que se nos llama a unirnos a las celebraciones, así como el
fomento de su espiritualidad y devoción, junto a la peregrinación para ganar la
indulgencia jubilar a las parroquias que llevan su patronazgo, en el Chama y en
Río Negro de los pueblos del sur. Además del pronto anuncio de la peregrinación
de toda la arquidiócesis a Guanare.
Termino con una parte de la oración de San Juan Pablo II a los pies de
nuestra Virgen de Coromoto: “Te suplicamos que, así como en
Coromoto guiaste los pasos de los indios hacia
la gracia bautismal, cautives ahora el
corazón de los venezolanos y los conduzcas a la renovación de la fe”. Amén.
Mérida, 14 de septiembre de 2026