Mérida, Octubre Martes 27, 2026, 02:17 am
Durante años, con el corazón en la mano, los venezolanos nos
hemos hecho una misma pregunta: ¿Por qué nos pasa lo que nos pasa? ¿Qué ha
fallado en este hermoso país? La respuesta no es complicada ni necesita rodeos
técnicos. El culpable de este caos es un solo modelo que se ha quedado anclado
en el pasado: el Estado centralizado y todopoderoso. Ese que concentra todo el
poder, el dinero y las decisiones en la persona que ocupa la silla
presidencial, olvidándose de que Venezuela es mucho más que su capital.
Este
modelo de estado del centralismo del poder a ultranza ha fracasado en todo el
hilo histórico de la vida republicana porque ha creado una federación de
mentira, en la cual las regiones y los municipios dependen de lo que les envíen
“desde arriba”. Además, nos acostumbro a vivir de una economía petrolera que
solo produce renta, sin incentivar el trabajo real ni la propiedad de la gente.
En pocas palabras, que una sola persona o un grupito tome todas las decisiones
bajo un poder ilimitado no funciona y solo trae corrupción y pobreza.
La
crisis que hoy vivimos no es solo de números; nos ha golpeado en la ética, en
lo social y en lo político. Nos ha fracturado como sociedad. Y como nadie
quiere rendirse ante propuestas excluyentes, necesitamos una solución de raíz.
Aquí es donde aparece el Proyecto Estado Federal de Poder Descentralizado
“Somos Todos”. Esto no es el típico proyecto político que busca cambiar a un
presidente por otro para que sigan haciendo lo mismo. ¡No! Este planteamiento
busca cambiar la estructura del país para que las cosas realmente funcionen.
¿Qué
proponemos exactamente? Primero, insistir en elecciones libres y democráticas,
aferrados a la Constitución para acceder al poder por la vía correcta. Y
segundo, abrir un Gran Debate Nacional que involucre a cada rincón del país.
Necesitamos que todos consideremos y consensuemos este proyecto refundacional
para que volvamos a reencontrarnos y a vivir en paz.
La
propuesta se apoya en debatir sobre doce ejes temáticos fundamentales
repartidos en cuatro grandes áreas: Estado, Familia, Territorio y Economía. ¿De
qué hablamos cuando mencionamos descentralizar? De autonomía regional, de
municipios fuertes para que cada alcaldía resuelva los problemas de su gente
sin solicitar recursos “arriba”. De rescatar la ética y la confianza en el
ciudadano, de garantizar seguridad jurídica, el derecho al trabajo y a la
propiedad privada.
Pero
además, el proyecto se enfoca en algo vital: una educación regionalizada de
calidad para el desarrollo de las fortalezas regionales y un sistema de salud
integral para todos. Queremos ciudades con viviendas dignas, unas Fuerzas
Armadas institucionalizadas al servicio de la patria y una Venezuela que juegue
duro en el contexto del mundo globalizado, siendo productiva, evolutiva,
innovadora y por tanto competitiva
Para
lograr esta transformación, hay que perderle el miedo a la palabra
descentralización. Es necesario recordar lo que bien decía Lord Acton: “el
poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente”. Si mantenemos todo
el poder de forma ilimitada y en el mismo lugar, el resultado será siempre el
mismo desastre. El poder debe limitarse y distribuirse, no concentrarse: ese es
el verdadero secreto de una democracia sana.
Esta no
es una idea nueva ni inventada; es la esencia de nuestra propia historia
republicana. Ya el Libertador Simón Bolívar, en su famosa carta al General
Francisco de Paula Santander en 1826, nos daba la clave del éxito cuando
escribió:
“En una palabra, mi querido general, yo no conozco más partido de
salud, que el de devolver al pueblo su soberanía primitiva para que rehaga su
pacto social... es eminentemente popular, y, por lo mismo, muy propio de una
república eminentemente democrática.”
Bolívar
lo tenía clarísimo: ante el mal, hay que acudir a la fuente de las leyes, al
pueblo mismo. Hoy, esa soberanía nos exige romper con el centralismo asfixiante
que nos ha traído hasta esta caótica situación.
Los venezolanos merecemos una Venezuela
productiva, evolutiva y sostenible. El Proyecto Estado Federal de Poder
Descentralizado “Somos Todos” es el camino para devolverle el protagonismo a
las regiones, a los municipios y a cada uno de nosotros. Vamos a debatir, a
construir consensos y a refundar juntos la
República genuinamente descentralizada, democrática y en paz que tanto
anhelamos.
¡El momento de reemplazar el modelo de estado fallido de
nuestra historia tradicional … ha llegado!