Mérida, Octubre Viernes 30, 2026, 06:06 am
Es culpable la persona a quien se le ha conferido la responsabilidad del timón de un barco que adrede colisiona contra una montaña de roca volcánica: pero, la institucionalidad de la justicia imputará a quienes, previa ceremonia de secreto sufragio, presuntamente lo han elegido para cumplir un mandato tras conferirle rango de principal de república y jamás conducir una población victimada por él al suicidio o miseria.
Aun cuando laultramodernidad esté en curso de exterminio, tanto la maldad de los saqueadores y el discernimiento lógico del culto demoníaco admiten como categoría filosófica la condición lega (Lat. laicus: popular, iletrada, vulnerable) de la mayoría de los habitantes en Latinoamérica: que yo, sin arrogancia o inmodestia, acertadamente defino continente ultimomundistaen un libro que me publicó la Editorial Académica Española: https://share.google/8EsYSNnfVp5PIYoR4.
En esta infamada parte del planeta Terraco, donde los comandantes de tropas y los líderes de una sin pausa agitación política deciden, antojosos, los destinos de un país, cualquier de la ventisca mandón afirma que Él es El Estado y no su representante jurídico:
El Estado, su concepto, es macabro por reverendo y se ha materializado conforme a su reciedumbre mediante la infusión del mesianismo como prosopopeya en los confines del planeta (https://www.elnacional.com/columnas/2023/08/ellos-son-el-estado-pero-yo-quien-les-advierte-sobre-la-existencia-de-ocultos-e-intransferibles-conocimientos/).
Ese tiranocaca adventicio, que se sabe falto de coeficiente intelectual, presume que estuvo predestinado para capitanear un codiciado barco cargado de tesoros. En mar agitado y plagado de predadores, lo conduce dopado y ebrio. Prefiere que zozobre, con los atemorizados pasajeros y tripulación, porque anclarlo implica su inmediato arresto: es un prófugo de la razón inmutable, un náufrago por cobardía, y la humanidad está solicitándolo para enjuiciarlo.
Sabe el tiranocaca y su neovasallo ¿qué es El Estado? (Lat. status: condición situacional). Alguna vez, las clases sociales adineradas tuvieron que organizarse políticamente: para la defensa de sus bienes, su confort y lo ya establecido. Quienes dominaban y explotaban a los trabajadores, los ricos, por supuesto, tenían la urgencia de fundar la institucionalidad civil de la justicia y milicia que la blindaría. Eran los dueños de los medios de producción y mal pagaban a la fuerza laboral, lo cual suscitaría conflictos de intereses entre quienes conformaban las sociedades en proceso de constitución de la figura del Estado,mismo que hoy conocemos, pese a que algunos le añadan expresiones como socialista o democrático (que fijan preferencias en el ámbito del maniqueísmo de doctrina política).
Estado socialista o Estado proletario, que ambos, idénticos al originario concepto de Estado: con sus virtudes e innumerables aberraciones, el que cobija o execra, lo cual, en última instancia, se trata de abstracción manipulada por castas dominantes. Que ciertos grupos se apropien violentamente del mando de Estado, o que se les conceda bajo normas, nada novedoso anuncia. Antes fue franquicia para explotación que se dieron los poderosos y hoy franquicia de explotadores legalmente sustanciados.
El Estado, el que irgue bajo un gobierno afianzado como dictadura del proletariado, está igual en manos de una clase social privilegiada, tanto como el otro: el tradicional, el Estado democrático, que propugna la propiedad privada para todo sujeto que sea capaz de acumular bienes inmuebles o divisas. Se atribuye a Maquiavelo la introducción del vocablo Estado por primera vez, en su libro https://es.wikipedia.org/wiki/El_príncipe.
¿Qué es un país? (fr. pays:región, territorio).
Empero, ¿cuándo lo es? Un país lo es siempre que se haya consagrado como Nación (lat. natio:conjunto de seres humanos). Y, entonces, ¿qué es una república? (lat. respublica: organización de Estado, donde los ciudadanos tienen la atribución de elegir a sus gobernantes).
Finalmente, quién debería ser una dignidad y nos tiraniza: gobierno (empleo de ministros, individuos dignos para conducir).
En la panorámica del proceso evolutivo de la organización social del Estado, que inició con los griegos (1400 a. C), es inadmisible que la personalidad satanizada del o la tiranocaca pretenda obligarnos a mirarla como a un hombre o mujer que recibió una investidura o dignidad de gobernante, ministro, mandatario, etc., mientras trata sin respeto y ofensivamente a los ciudadanos: aparte de obrar, en materia administrativa, sin probidad. En centenares de años, a causa de los déspotas, la humanidad ha tenido que sufrir el exterminio de millones de personas inocentes.
La Nación es, historia mediante,una fortaleza constitucional jurídicamente organizada: donde todos hablan un mismo idioma y se someten a leyes en igualdad de condiciones, entelequia que sea propietaria del Estado porque es simbología. No puede arrogarse la atribución de elegir, contratar servicios, a ministros que deben rendir cuentas por la utilización de las riquezas, naturales o no, de todos los ciudadanos. El Estado siempre será, irrecusablemente, de la
Nación: de los nacionales en una república. La Nación, aun cuando sea diezmada por genocidas adventicios con mando, no transigirá. No capitula, aún en situación de esclava.