Mérida, Julio Martes 28, 2026, 11:35 am

Inicio

Opinión



Diario Frontera, Frontera Digital,  Opinión, ,Por Alberto José Hurtado B,Asia, IA y el comercio minorista por Alberto José Hurtado B
Por Alberto José Hurtado B

Asia, IA y el comercio minorista por Alberto José Hurtado B



Asia, IA y el comercio minorista por Alberto José Hurtado B

El comercio minorista en Asia está experimentando un resurgimiento notable como resultado de, entre múltiples motivos, la irrupción de la inteligencia artificial en los puntos de venta, una tecnología que ya no se sólo circunscribe a aplicaciones de gestión de inventarios y la previsión de demanda, sino que ahora se utiliza de manera directa frente al cliente. Es decir, cada día es más común ver a los consumidores interactuando de manera directa con sistemas automatizados tanto en tiendas físicas como en canales digitales. Así, el comercio minorista es testigo de un panorama donde coincide la reaparición del comercio presencial y la incorporación de algoritmos para responder a las solicitudes de los consumidores.

Otro aspecto que llama la atención de la masiva adopción de inteligencia artificial en el sector retail asiático es que resulta de un esfuerzo conjunto de iniciativas tanto privadas como públicas. En Shanghái, las tiendas de conveniencia denominadas SenseMartGo emplean robots humanoides para saludar a los compradores, seleccionar productos y procesar el pago, evidenciando el grado de penetración que ya alcanza la inteligencia artificial en la interfaz con el cliente. A la par, el gobierno de Singapur incluyó en su presupuesto de 2026 un esquema de cofinanciación y una deducción tributaria del 400% sobre gastos en inteligencia artificial destinado a pequeños y medianos comercios, combinando capacitación y estímulos fiscales para acelerar la adopción.

También en Shanghái, los supermercados Hema de Alibaba permiten que los compradores interactúan con la inteligencia artificial directamente a través de la aplicación móvil, escaneando códigos QR en productos frescos para acceder a información sobre procedencia, recetas y recomendaciones, mientras algunas ubicaciones emplean quioscos de reconocimiento facial para pagos sin efectivo, integrando la interfaz tecnológica en el acto mismo de compra. En Tokio, la cadena de conveniencia Lawson despliega cámaras de inteligencia artificial y señalización digital para analizar el comportamiento de los compradores, pero presenta la tecnología como un mecanismo de alivio de carga laboral para el personal, en lugar de un sustituto del contacto humano.

Este tipo de despliegue reflexivo en el front-end, donde la inteligencia artificial potencia al trabajador en lugar de reemplazarlo, es precisamente el espacio donde la brecha de confianza se reduce con mayor celeridad. El punto no reside en resistir la inteligencia artificial, ya que los minoristas que ignoren estas herramientas cederán terreno competitivo, sino en determinar dónde automatizar y dónde preservar la textura inimitable de la interacción humana.

Para Venezuela y América Latina, esta experiencia asiática ofrece lecciones de particular relevancia en la configuración de estrategias de desarrollo comercial. Por un lado, la incorporación de tecnología en el comercio minorista no debe operar como un imperativo homogéneo, sino que requiere calibración cultural. Así, los países latinoamericanos, con tradiciones de comercio relacional, mercados callejeros y servicio personalizado, deben resistir la tentación de replicar modelos automatizados desarrollados en contextos socioculturales distintos, priorizando en cambio la complementariedad entre digitalización y contacto humano. Por otro lado, revela que la confianza del consumidor no se genera por la mera disponibilidad tecnológica, sino por garantías de seguridad, transparencia en las recomendaciones algorítmicas y respeto a las normas culturales del intercambio comercial, elementos que deben ser incorporados en cualquier estrategia de transformación digital del retail. De esta forma, en un contexto de fragilidad económica y reconstrucción institucional, América Latina tiene la oportunidad de diseñar un modelo de comercio minorista que integre la tecnología como facilitador, no como sustituto, de la riqueza relacional y cultural que caracteriza los mercados en la región.

@ajhurtadob