Mérida, Julio Martes 28, 2026, 11:35 am
Este 28 de julio de 2026 se cumplen dos años de las elecciones presidenciales celebradas en Venezuela en 2024. Aquella jornada cívica constituyó un hito en la historia política contemporánea del país, marcada por una movilización masiva de la ciudadanía que acudió de forma pacífica a las urnas para expresar su voluntad de cambio democrático y otorgarle una amplia victoria electoral al candidato diplomático Edmundo González Urrutia.
Desde las primeras horas de la madrugada de aquel domingo de julio de 2024, los centros de votación en Caracas, el estado Miranda, Zulia, Carabobo, Lara y el resto de las entidades federales registraron extensas filas de electores. La jornada se desarrolló bajo un despliegue de organización ciudadana sin precedentes, vertebrado por la red de testigos, los comanditos y el equipo del plan 600K articulado por la líder opositora María Corina Machado y la Plataforma Unitaria Democrática (PUD).
A pesar de la posterior proclamación de Nicolás Maduro por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE) —efectuada sin la publicación de los resultados desglosados mesa por mesa ni las auditorías correspondientes exigidas por la ley—, la oposición venezolana logró un hecho histórico: la recolección, digitalización y publicación de 83,5% de las actas de escrutinio físicas impresas directamente por las máquinas de votación en todo el país.
Los documentos oficiales, puestos a disposición pública en un portal web auditable, constataron que González Urrutia obtuvo 7.443.584 votos, equivalentes a 67% de los sufragios emitidos. En contraste, el candidato del oficialismo, Nicolás Maduro, sumó 3.385.155 votos, correspondientes a 30% de la votación total. La brecha irrefutable superó los cuatro millones de votos de diferencia, evidenciando un triunfo aplastante de la alternativa democrática tanto en las principales ciudades del país como en los sectores populares y rurales que históricamente respaldaron al oficialismo.
El proceso y la veracidad de los datos presentados por la Plataforma Unitaria Democrática contaron con la validación de misiones técnicas internacionales independientes. El Centro Carter, invitado oficial del propio Poder Electoral para supervisar la contienda, concluyó en su informe definitivo que la elección no podía ser considerada democrática al no cumplir con los estándares internacionales de integridad electoral. Por su parte, el Panel de Expertos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) señaló que el proceso de escrutinio oficial careció de los niveles básicos de transparencia e integridad técnica.
A dos años de aquellos acontecimientos, el resultado de las elecciones celebradas el 28 de julio de 2024 permanece como la demostración más contundente del deseo de reinstitucionalización del pueblo venezolano. A pesar de la ola represiva posterior, las inhabilitaciones y las detenciones de dirigentes políticos y ciudadanos, el registro físico e inalterable de las actas de votación transformó aquella jornada en una referencia ineludible para cualquier proceso de transición democrática en la nación.