Mérida, Junio Sábado 06, 2026, 03:14 am
Desde el pasado lunes 20 y hasta el miércoles 22
de noviembre, nuestra Provincia Eclesiástica de Mérida, conformada por las
Iglesias locales de Táchira, Mérida, Barinas, Trujillo y Guasdualito del estado
Apure, nos dimos cita en la “Ciudad de la cordialidad”, San Cristóbal, para
vivir el primer encuentro de obispos y vicarios de pastoral de la Provincia andina
en el Seminario Diocesano Santo Tomás de Aquino en Palmira, estado Táchira, en
medio de un ambiente de verdadera fraternidad y comunión de hermanos.
Fue propicia la ocasión para acompañar el proceso
formativo de los seminaristas con fraternos momentos de celebración litúrgica y
compartir comunitario. Durante todas las jornadas se vivieron, también,
espacios de profunda reflexión, oración y compartir de expectativas, buscando
lo que nos une, reconociendo las fortalezas, asumiendo nuestras debilidades
pastorales y soñando con esperanza una Iglesia andina discípula y misionera,
que nos lleve a poner en marcha proyectos en común para acompañar un pueblo que
peregrina en estas montañas con una enorme herencia de tradición y fe
cristiana.
El Obispo de San Cristóbal, Monseñor Mario
Moronta, resaltó la importancia de la comunión y la corresponsabilidad en la
labor pastoral, expresando su deseo de avanzar concretamente en dos ámbitos: la
pastoral sacerdotal y la pastoral del laicado, trabajando en conjunto con los
vicarios y obispos de la Provincia.
Asimismo, el Obispo de Guasdualito nos animó al
aporte misionero de nuestra provincia andina, para dar pasos en la evangelización
de su Iglesia llanera, por lo que se espera que, en el venidero mes de agosto
2024, los seminaristas y jóvenes lleven adelante una importante misión en esta
Iglesia hermana.
El tema de formación giró en torno al perfil del Vicario
Episcopal de Pastoral, a cargo del sacerdote tachirense Jhonny Zambrano, exponiendo
las líneas pastorales para la promoción, coordinación, elaboración, aplicación
y evaluación del Plan Diocesano de Pastoral, que nos permita proyectar y
visibilizar con mayor fruto la comunión y participación de los sacerdotes,
diáconos y demás fieles en la misión evangelizadora encomendada por Jesucristo,
el misionero del Padre.
Una de las grandes necesidades de nuestra
Provincia de Mérida es el tema de la formación permanente, tanto de los laicos
como de los consagrados y sacerdotes, por lo que se propuso unir esfuerzos en
las ofertas formativas tanto del Instituto Diocesano de Pastoral “Mons. Arias
Blanco” y del Instituto Universitario Eclesiástico “Santo Tomás de Aquino” de Táchira,
así como el Centro de Estudios
Teológicos “Juan Pablo II” de Mérida, para ofrecer espacios de formación
en cada una de las Iglesias locales, con la finalidad de avalar cursos y
diplomados, que nos capaciten “para dar razón de nuestra esperanza”. (1 Pedro
3,15).
Nuestra Arquidiócesis de Mérida, junto con los
encargados de la Pastoral Sacerdotal de la Región, les corresponde comenzar a
organizar, para el venidero 2024, el Primer Encuentro Provincial Sacerdotal con
miras a fomentar la fraternidad sacerdotal de nuestra región de Los Andes, como
nos llama el Papa Francisco: “la
belleza de la fraternidad: del ser sacerdotes juntos, de seguir al Señor no
solos, sino juntos, a pesar de la gran variedad de los dones y de las
personalidades, justamente esto enriquece el presbiterio”.
También para el mes de enero se agendó un Primer Encuentro en la diócesis
de Barinas, entre los secretariados de Catequesis, con el fin de promocionar
una catequesis que pueda dar respuesta a nuestra realidad provincial y se
fortalezca con lo bueno de lo que estamos haciendo, recordando la importancia
de nuestros catequistas andinos, auténticos maestros de fe.
En la jornada del tercer día, tuvo lugar la
creación de un Plan en Común de las Iglesias Locales que conforman la Provincia
Eclesiástica de Mérida destacando estas tres dimensiones: Formación,
Fortalecimiento de la organización y Dimensión Ministerial-Misionera, tanto del
laicado y diaconado.
Culmino con
palabas del Papa Francisco: “Precisamente el camino de la sinodalidad es el
camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio. Es un don y una tarea:
caminando juntos, y juntos reflexionando sobre el camino recorrido, la Iglesia
podrá aprender, a partir de lo que irá experimentando, cuáles son los procesos
que pueden ayudarla a vivir la comunión, a realizar la participación y a
abrirse a la misión. Nuestro “caminar juntos” es lo que mejor realiza y
manifiesta la naturaleza de la Iglesia como Pueblo de Dios peregrino y
misionero.
Mérida, 26 de noviembre
de 2023