Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 10:54 pm
Dos sectores de la sociedad fueron duramente golpeados por este modelo de gobierno. Los gremios profesionales y los sindicatos. Uno de los propósitos sociales de los próximos meses, en nuestra entidad merideña, en función de apuntalar el desarrollo estadal y de la participación democrática, es tratar de fortalecer a los gremios profesionales, sindicales, comerciales, industriales, de técnicos, de oficios y demás. Se trata de una de las maneras en que podemos vitalizar el funcionamiento de la sociedad, como un concepto integral, en el cual no haya exclusiones, discriminaciones o atrasos en vincular sectores para lograr la cohesión humano – social.
Los gremios representan una de las variadas modalidades asociativas para promover el desarrollo merideño y de Venezuela, porque en cada uno de ellos no solamente hay una directiva o equipo de conducción, sino que hay un conglomerado numérico y, lo más importante, un propósito de integración (estatutaria o reglamentaria) que coincide con la intención de avanzar en el desarrollo local.
Son varios los ejemplos que podemos traer a colación. El Colegio de Ingenieros es el órgano de asesoría de mayor dimensión técnico – científica debido a sus numerosas especialidades, lo cual permite la defensa activa de la profesión, libre de piraterías y empirismo, si no también la orientación precisa para todos los poderes públicos, en sus dimensiones estadal y municipal.
La calidad y trayectoria de nuestros ingenieros, muchos en desempeño de la docencia universitaria, nos permite contar con un recurso humano de valor superior, además de que, a lo largo de los años, se ha probado su vocación merideñista y su visión correcta del rumbo que debe tener nuestra sociedad estadal.
Lo mismo podemos pensar de los médicos. Ellos son un puntal de la vida y un elemento de seguridad emocional para los merideños. Imaginemos un gremio con sus programas médico científico para atender los requerimientos de la sociedad, dentro de sus ámbitos propios de labor, hospitales y clínicas, al lado de los cuales pueden tener acciones humanitarias o caritativas en los fines de semana.
Si asociamos a los médicos, sus aliados naturales como los odontólogos, los bioanalistas, enfermeros, farmacéuticos, los radiólogos y otros, vamos a lograr equipos de alto desempeño en favor de la sociedad, porque, en eso, debemos estar claros, no podemos a tener la mayor armonía social mientras existan seres humanos sin poder acceder al derecho a la salud, que, si bien, está garantizado en el texto constitucional, no se trata, realmente, de una obligación gubernamental, sino de un compromiso solidario universal.
Existen otros gremios. Por ejemplo, economistas, administradores y contadores pueden ser los grandes asesores y operarios en el buen desempeño de la administración de los fondos públicos, pensando que, desde el gremio, se puede planear un programa de desarrollo orientado a la pulcritud del funcionario público.
Lo mismo podemos pensar en los gremios docentes, tanto de las escuelas y liceos, como de las universidades, en los cuales se cuentan por miles los hombres y mujeres deseosos de dar más por la sociedad, a sabiendas de que, si mejoramos intelectual y culturalmente, vamos a tener un mejor país.
He sido dirigente gremial. Me consta que en el asociativismo hay muchos valores humanos presentes y entera disposición de aportar más por nuestra sociedad. He tenido experiencia intergremial. Sé de los desvelos de sus dirigentes por aportar mucho más a la humanidad y estoy convencido de que unidos por nuestra Mérida podemos avanzar.
Para levantar de nuevo a nuestra sociedad, es necesario que los gremios y sindicatos vuelvan a ser aquellos entes que ayudan al desempeño social. A la interacción con los gobiernos, al reclamo social y a las reivindicaciones. Hay muchos de estos gremios que resistieron la arremetida, otros no tuvieron la misma suerte. Es momento de que comencemos por un amplio encuentro y que se reflexione como serían los cambios desde esa visión.