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El pueblo trabajador debe estar alerta a la guerra psicosocial

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El pueblo trabajador debe estar alerta a la guerra psicosocial


Amanece el 9 de enero, los medios de información y las redes sociales comienzan a inundar el ambiente con noticias cada vez más alarmantes. A la tarde de ese día, se conoce de la incursión armada en TC Televisión y se desata el pánico en la población. Las instituciones públicas y negocios cierran. La población intenta llegar a sus hogares. En Quito, el pánico se une a un caos vehicular acentuado por la ausencia de los agentes de la AMT y la suspensión de gran parte del servicio de transporte público.

Rápidamente aparecen noticias más y más espeluznantes en redes sociales y que son muchas veces replicadas, sin juicio de inventario, por diversos medios de comunicación. Un vídeo muestra a los estudiantes de la Universidad Estatal de Guayaquil corriendo despavoridos o trancando las puertas de las aulas, se asegura que hombres armados han entrado al campus, que secuestran gente e incluso se afirma que habrían 50 estudiantes muertos, algo similar sucede en la Universidad Técnica de Quevedo.

En Quito, se asevera que hay saqueos en el centro histórico. En los vídeos, nuevamente, solo se ve a gente corriendo, pero no existe ninguna imagen de los saqueos. Medios internacionales hablan de disparos en los alrededores del Palacio de Carondelet. En cadenas de “WhatsApp” circula la noticia de una explosión de bomba en el Playón de la Marín. 

Finalmente, circulan vídeos que muestran la ejecución de guardias penitenciarios.

A la noche las cosas comienzan a aclararse. No existió ninguna incursión armada en la Universidad Estatal de Guayaquil, tampoco en la Universidad Técnica de Quevedo, no existieron los 50 estudiantes muertos, tampoco existen evidencias de los supuestos saqueos en el centro histórico de Quito, se desmiente que hubiera disparos en los alrededores de Carondelet, no hay evidencia de ninguna bomba en el Playón de la Marín. Quienes incursionaron en TC, se rindieron de inmediato. Y hasta el momento no existe ninguna confirmación de los horribles vídeos de supuestas ejecuciones. 

Sin embargo, el temor ya se ha esparcido en la población impactada por una mezcla de información verdadera y desinformación.

La juventud, los trabajadores en este punto deben plantearse las siguientes preguntas: ¿a quién le interesa difundir informaciones falsas? ¿Quién considera necesario crear noticias falsas aún más impactantes que los hechos reales y comprobados? ¿Quién se beneficia de crear un clima de pánico general?

Las noticias falsas nunca son un fenómeno espontáneo, la mayor parte del tiempo estas son productos diseñados para crear un choque psicológico en la población, son difundidas por todos los medios que ofrece la tecnología actual y, en los sucesos de ayer, han demostrado una tremenda eficacia en producir los efectos deseados. 

Tal es así que para la noche, las distintas fracciones de la burguesía ecuatoriana, desde el progresismo a la extrema derecha, se alinearon con la política gubernamental de fortalecer el Estado policíaco y la declaratoria de conflicto armado interno. 

Todo esto evidencia la extrema indefensión de las masas populares ecuatorianas ante sofisticados métodos de manipulación de la conciencia, su extrema permeabilidad ante rumores y ante informaciones de carácter chocante y traumático.

Así, a la acción real de los grupos de choque del capital criminal (el llamado crimen organizado) se suma el ataque a la conciencia de las masas populares mediante una campaña incesante de desinformación cuyo origen nos es por el momento desconocido.

A lo largo de la historia existen ejemplos de campañas de guerra psicosocial, muchas veces orquestadas desde el propio Estado, con el objetivo de lograr que la población acepte unas guerra, un conjunto de medidas económicas o un régimen represivo y autoritario. En 1898, el acorazado Maine sufrió un accidente catastrófico cerca del puerto La Habana en Cuba, los periódicos norteamericanos inventaron la historia de que el barco había sido destruido en un ataque militar y así se justificó la guerra e invasión norteamericana de Cuba y Puerto Rico. En 1933, los nazifascistas incendiaron el Parlamento e inculparon a los revolucionarios comunistas para justificar el estado de excepción y los campos de concentración. En 2003, el 'respetable' periódico New York Times publicó una serie de artículos que aseguraba que Iraq poseía armas biológicas, esto justificó la invasión de ese país que llevó a la muerte de un 1 millón de iraquíes, en los meses siguientes se demostró que toda la información publicada era falsa.

Los trabajadores del campo y la ciudad deben estar alertas no deben olvidar que sus enemigos de clase no descansan, y que estos históricamente han actuado en diversos frentes y con diversas fuerzas de choque. 

Hoy las fuerzas de choque de la clase capitalista incluyen a los grupos de choque del capital criminal, así como décadas antes incluían a los grupos de garroteros fascistas de Velasco Ibarra, la CFP o ARNE. Pero las fuerzas de choque del gran capital incluyen a los escuadrones de la guerra de desinformación que ejecutan una campaña psicosocial dirigida a que la población acepté las políticas más reaccionarias y autoritarias.


Unión de la Juventud de Izquierda Revolucionaria, UJIR

Organizarse es comenzar a vencer.

10 de enero 2024





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