Mérida, Abril Domingo 19, 2026, 07:18 am
Antonio Márquez Salas, abogado y escritor, considerado
por la crítica literaria como uno de los más brillantes representantes de la
cuentística venezolana en el siglo XX, tiene una treintena de libros en la que
va a recogerse su variada producción literaria, la cual se recopiló en una
publicación de la Asociación de Escritores de Venezuela; de aquella Venezuela
próspera que una vez conocimos, y a la que ya reclamábamos por su mala
administración pública y su poca justicia social.
En la escritura de Antonio Márquez Salas, sus personajes
entran al abismo social, y se sumergen en esa atmósfera mientras cada uno de
los personajes se van poblando de una persistencia en cuanto a lo vívido, y a todas
esas situaciones que llevan a la incertidumbre de sus historias que se van
hilando de manera original.
En Márquez Salas hay una escritura que podría revelarnos
que en el siglo XXI no parecen haberse curado esos malestares que se van
retratando y describiendo como en el relato “¿Vuelves Ordenanza?”, que nos va
relatando una historia que marca lo andino, y está lleno de una memoria viva
donde la lluvia va arreciando en la humanidad del arriero que en silencio
transita su porvenir. El río es un símbolo de la merideñidad: es un espejo de la
montaña y el río despunta la flor del agua.
En todos los relatos de Márquez Salas está presente la
lucha por la esperanza, ya que la incertidumbre no puede ser la suerte de los
que luchan. En el relato “El Hijo”, la neblina envuelve como una blanca bufanda
el cuello de la sierra; nos lleva a su mágica narrativa que amarra al lector, y
nos va llenando de ternura los ojos.
Su trabajo literario nos va a conducir a una belleza
estética de esa escritura. Hacemos especial mención de una obra que fue
ganadora en 1947 del concurso de cuentos de “El Nacional”, como es “El hombre y
su verde caballo”. En éste parece que el indio Genaro, por haber sufrido aquel
accidente, y apoyado en su muleta, transita desafiando su futuro; parece como
si hubiese sanado la herida de la pierna, pero el mal persiste por dentro y
deben amputarle.
Luego le sigue los relatos “Ismael”, “El cumpleaños”, “La
niña y el mar”, “La sospecha”, “Adolescencia”, “Crepúsculo” y otros relatos de
significativa importancia literaria que son recogidos en su obra póstuma Ese
Salvaje Resplandor de Incertidumbre.
Antonio Márquez Salas fue integrante del grupo literario “Contrapunto”
y se dio a conocer con una narrativa que se va a destacar durante esa
generación de los años cuarenta. Gana en 1947 el premio del concurso del diario
El Nacional con su cuento “El hombre y
su verde caballo”, el cual es una de sus primeras obras en la cuentística
venezolana con una recia capacidad de expresión que va a amarrar al lector por
su asombrosa imaginación que ofrece una serie de recursos literarios más allá
del costumbrismo y el tradicionalismo de su época, y nos va a llevar a la
figuración de una narrativa que inventa el ejercicio de ese lenguaje duro que
logra inteligentemente imponerse a los delirios de la razón.
Antonio Márquez Salas nació en Chiguará en 1919, estado
Mérida. Es un literato que va a proponer un lenguaje intimista en medio de un
lirismo mítico y simbólico habitado en su novela “Viaje a Thule”, publicada por
El perro y la Rana. Él es uno de los escritores que ganó tres veces el concurso
de cuentos del diario “El Nacional” con sus relatos “El hombre y su verde
caballo” (1947), “Como Dios” (1952), y “Solo en Campo Descubierto” (1963).
Este autor va a tener una manera muy particular de constituir
el análisis de los tópicos, es decir, los esquemas del pensamiento. Su sensibilidad
como creador lo convierte en el creador de una narrativa dentro de una
corriente de jóvenes autores que van a publicar en la revista Contrapunto entre
los años 1946 y 1949. En Contrapunto está, por cierto, el periodista y escritor
Héctor Mujica.
Antonio Márquez Salas será considerado uno de los que va
a promover en las letras venezolanas a partir de un acercamiento a las
distintas orientaciones o influencias de escritores contemporáneos europeos y norteamericanos,
que van a influir en los jóvenes venezolanos como Pocaterra, Meneses y Uslar
Pietri, entre otros, ya que es Antonio Márquez Salas quien va a renovar la
temática literaria venezolana, dándole otra mirada narrativa novedosa.
Su acervo literario se adentra a un camino lleno de
profundas convicciones imaginarias o reales. Algunos críticos literarios han
visto en él una posible influencia del escritor norteamericano William Faulkner.
En nuestro escritor, Antonio Márquez Salas, sus obras van describiendo la
intriga, ese malestar en que las mujeres hablan de sus dificultades tanto en el
amor como su estatus social, en el que aparece un hombre en su terrible pobreza,
y en la que su vida es un desespero de la esperanza de vivir. Ese personaje
construye una narrativa en la que unen a una mujer y a un hombre y se van a
encontrar con una verdad de que la vida va a ser cualquier cosa vivida.
En otros cuentos como “Solo en campo descubierto y Otros
Cuentos”, “El hombre y su verde Caballo”, y “Viaje a Thule”, va consolidando su
obra literaria con un lenguaje propio que lo va a distinguir de otros
narradores venezolanos.
En Antonio Márquez Salas se va a dar un carácter expresionista
dentro de las líneas que van a lograr inventarse en su propia forma y manera
dentro de las metáforas que ha logrado inventar su propia manera de llevar el
arte de creación literaria, donde nos va a entregar su revelación en esa cuentística
severa.
Este escritor, hombre de oficio, llegó a decir que “no
tenía tiempo para ser literato”.
En su vida, dejó una treintena de libros, entre los
libros de relatos y su única novela “Viaje a Thule”: “¿Vuelves Ordenanza?” (1951),
“Domboe Salah Her y sus treinta y dos mujeres” (1983), además del famoso
discurso dado en su pueblo natal de Chiguará en un homenaje que se le rindiera
(1968). Quienes han estudiado profundamente su obra literaria, señalan que su
primer cuento es “Central”, porque aparece publicado en Fantoches (1943). Este
escritor merideño debería ser desempolvado de las bibliotecas y puesto en
estudio para que las nuevas generaciones puedan conocer sus relatos y cuentos,
así como su novela. Es un interesante hombre de letras y de reconocida
trayectoria narrativa en el país.