Mérida, Enero Sábado 31, 2026, 02:18 am
La agenda “IA para Todos” de Corea del Sur representa un
plan estratégico por construir un ecosistema de inteligencia artificial que
posicione al país asiático entre las principales potencias mundiales en esta
tecnología. Esta iniciativa no solo responde a los actuales retos económicos y
demográficos, ante el rápido envejecimiento de la población coreana, sino
también a necesidades de seguridad nacional. Es decir, tener la capacidad de
desplegar sistemas de IA para detección y respuesta a ciberataques es una
prioridad, como también lo es la integración de IA en sectores clave de la
economía, a saber, la industria automotriz y electrónica, ya que permite a
Corea del Sur diversificar sus exportaciones y reforzar su competitividad
global.
Para materializar este plan, el gobierno surcoreano ha
adoptado medidas institucionales decisivas. La creación del Comité Nacional de
Estrategia de IA en septiembre de 2025, la designación de un secretario
presidencial exclusivo para IA y la selección de cinco corporaciones nacionales,
entre ellas LG AI Research, SK Telecom y Naver Cloud, como líderes del
ecosistema IA, todo lo cual refleja un enfoque coordinado entre Estado y sector
privado. De igual manera, la cooperación con empresas estadounidenses, como la
alianza entre SK Group y Amazon Web Services, para construir un centro de datos
de IA en Ulsan o la adquisición de 260 mil unidades de unidades de
procesamiento de gráficos a Nvidia, demuestran que la soberanía tecnológica no
implica aislamiento, sino asociaciones estratégicas selectivas.
En simultáneo, dentro de un contexto de fragmentación
geopolítica, la estrategia de Corea del Sur para avanzar en IA fortalece su
autonomía económica y su seguridad, pero también arrastra al país hacia la
órbita estratégica estadounidense. Esto implica riesgos para su relación
comercial y diplomática con China y demás aliados regionales. El desafío para
el gobierno surcoreano será gestionar esta potencial fuente de tensión
geopolítica mediante una narrativa coherente de neutralidad tecnológica,
evitando que sus capacidades de IA sean percibidas como solo instrumento al
servicio de los intereses de sus aliados. Este punto en particular demuestra
que hoy en día la soberanía digital no es solo técnica, sino también
diplomática.
Para Venezuela, esta experiencia surcoreana ofrece una
lección fundamental: la transformación tecnológica debe ser un pilar central de
la estrategia nacional de desarrollo y seguridad. A diferencia de modelos
basados en la renta petrolera o en la dependencia externa, la apuesta por una
IA resultado de la articulación entre Estado, academia y sector privado,
permite generar empleo de alto valor, contrarrestar tendencias demográficas
adversas y reducir vulnerabilidades estratégicas.
En otras palabras, más allá de solo adoptar tecnologías,
el ejemplo surcoreano subraya la importancia de diseñar una política de IA con
visión de largo plazo, respaldada por instituciones sólidas y alianzas
inteligentes. Para Venezuela, esto implica superar la fragmentación
institucional, invertir en formación científica y establecer marcos
regulatorios que fomenten la innovación sin sacrificar la soberanía. En un
mundo marcado por rivalidades tecnológicas, la neutralidad no es una opción, la
verdadera autonomía radica en la capacidad de construir ecosistemas digitales
propios, tal como lo demuestra la ambiciosa y equilibrada agenda de IA de Corea
del Sur.