Mérida, Febrero Domingo 01, 2026, 06:48 pm
ABC de España recogió este sábado el sentimiento de alivio, expectativa y cautela que domina entre los familiares de los presos políticos venezolanos tras el anuncio de una ley de amnistía general hecho por la presidenta interina, Delcy Rodríguez.
Aunque muchos describen el momento como un “éxtasis” o una “felicidad desbordante”, todos coinciden en un punto: nada estará ganado hasta que la amnistía se materialice y beneficie a la totalidad de los detenidos por razones políticas.
Desde el 8 de enero, la Plaza del Rectorado de la Universidad Central de Venezuela (UCV) se ha convertido en el epicentro de encuentro, apoyo y organización de los familiares de los presos políticos. Allí, entre víveres, pancartas y turnos de vigilia, se abrazan quienes han recuperado a sus seres queridos y quienes continúan esperando la excarcelación de los suyos.
Solo 303 de aproximadamente 1.000 presos políticos han sido liberados de forma condicional, según cifras del Foro Penal. La mayoría permanece bajo medidas cautelares o en espera de un dictamen que determine su futuro.
“Vimos la luz al final del túnel, pero falta mucho”
Entre las voces recogidas por ABC está la de Adriana Briceño, esposa del ingeniero y preso político Ángel Godoy, detenido un año y seis días por trabajar en el portal Punto de Corte y acusado de terrorismo, instigación al odio e insurrección armada. Godoy fue excarcelado el 14 de enero, pero continúa bajo medidas judiciales.
“Fue realmente un éxtasis”, relató Adriana sobre la noticia de la amnistía. “Estamos empezando a ver la luz al final del túnel”, añadió, aunque insistió en que la prioridad es lograr libertad plena, sin restricciones ni medidas cautelares.
La detención de su esposo también le costó a ella su empleo, tras 21 años de servicio en una empresa del Estado. “Gracias a la ayuda económica de mi familia pudimos sobrevivir”, confesó.
La emoción se mezcla con la desconfianza. Así lo expresa Angeli de la Cruz, esposa de Carlos Azuaje, liberado el 17 de enero tras siete meses detenido entre El Helicoide y Yare.
“Estoy feliz, gracias a Dios que escuchó nuestras plegarias”, dijo. Sin embargo, advierte: “No es un favor del régimen. Es su obligación. Todavía falta más de la mitad de los presos; ni siquiera llegamos al 50% de excarcelaciones”.
Angeli también se ha convertido en parte activa de la comunidad que se ha formado en la Plaza del Rectorado: “Hacemos familia con todos; nos tomamos cariño y afecto”.
90 centros de tortura identificados en 18 estados
El anuncio de la amnistía ocurre en un contexto documentado por organizaciones de derechos humanos, que han identificado más de 90 centros de tortura utilizados por el Estado para reprimir a la disidencia. Estos incluyen sedes del Sebin, DGCIM, PNB, GNB, retenes policiales, hospitales militarizados y espacios clandestinos para interrogatorios y desapariciones temporales.
La estructura, señalan las ONG, refleja la sistematicidad del patrón represivo.
Para Diego Casanova, miembro del Comité por la Libertad de Presos Políticos (Clipp) y familiar de un detenido, el anuncio es un avance, pero insuficiente.“Sentimos una felicidad cautelosa. Hasta que no se concrete la ley de amnistía, no podemos cantar victoria”, afirmó.
Su hermano, José Gregorio Pérez Maita, fue liberado hace un año pero debe presentarse cada 30 días al tribunal antiterrorista.
Casanova advierte que la desconfianza es legítima: “Ellos actúan desde la mentira y la arbitrariedad. Si no cumplieron el 8 de enero, es difícil creer que lo harán ahora. Lo hacen porque están presionados”.
“El Helicoide no puede convertirse en un centro comercial”
Otra de las voces recogidas por ABC es la de Martha Cambero, esposa del periodista Nicmer Evans, liberado el 14 de enero junto a otros 19 comunicadores.
Aunque celebró la posibilidad de una amnistía, asegura que se mantiene alerta: “Estoy feliz, pero me tomo con recelo la noticia. Hay que ver en qué términos está redactada la ley”.
Martha respalda el cierre definitivo de El Helicoide, pero rechaza el plan de convertirlo en un espacio cultural y comercial: “La sociedad tiene la memoria muy corta. El Helicoide debe ser un museo para recordar el oprobio y evitar que se repita”.
Con información de El Nacional