Mérida, Febrero Domingo 01, 2026, 06:46 pm
Cada año, durante los tres primeros días de febrero, los Vasallos de la Candelaria de Mérida, cumplen actividades religiosas y culturales para la veneración a la Virgen María en su advocación de La Candelaria. Esta manifestación en la religión católica representa la presentación del Niño Jesús al templo y en el estado Mérida, data del siglo XIX y se realiza en la parroquia Juan Rodríguez Suárez (La Parroquia) de la ciudad de Mérida; en El Valle; y en Santa Cruz de Mora. Ronny Uzcátegui, presidente de la Asociación Civil Vasallos de La Candelaria, comentó que ser danzante es servir a la Virgen agradecido por los milagros. Agregó que como organización aspiran entrar en el proceso para ser nombrados Patrimonio de la Humanidad ante la Unesco, “necesitamos que se sumen aquellos que pueden acompañarnos a lograr esta meta”.
Esta manifestación se caracteriza por la vestimenta, accesorios y bailes que muestran la riqueza del sincretismo cultural de la entidad. La vestimenta consta de sombrero de cogoyo adornado, chaqueta y capa decoradas, pantalón y alpargatas. En cuanto a los accesorios podemos mencionar la maraca y un trozo de palo.
Como expresión artística los vasallos realizan diferentes bailes en acción de gracias por la siembra y cosecha, frente a la Virgen, y en procesión por las calles del pueblo. En esta manifestación cultural y religiosa participan mujeres y niños, aunque en los inicios la cofradía fue integrada solo por hombres. Entre las danzas que practican están: El Palito, La Contradanza, La Cinta, El Enganchado, La Vuelta, El Entierro del Chivo, El Tejido, La Rosa o Tala, La Quema, La Siembra, El Aporco, y cierran con el baile del Sebucán.
Eduar Molina, sacerdote de la arquidiócesis de Mérida y ex párroco de la parroquia Santiago Apóstol de La Punta detalló que los vasallos vienen de Tabay, de Ejido o El Chama. “Un elemento importante es su danza que es de gran significado, porque mientras bailan ofrendan la faena del campo y se convierte el trabajo en oración y es confiable porque es el Señor quien proporciona los frutos”, acota.
José Ramírez, merideño promesero desde hace 57 años recordó que en sus inicios en la tradición “eran como 50 promeseros ahora son 400 vasallos”, señaló Ramírez. Dijo que se puede entrar a la cofradía de la Asociación Civil Vasallos de la Candelaria cuando la virgencita te concede el milagro solicitado y pasas a ser promesero; la otra cuando decides ser vasallo y entrar a la asociación, lo cual requiere la aprobación del Capitán y de la Asociación.
Relató que su milagro le fue concedido hace 57 años. “Cuando tenía unos días de nacido me diagnosticaron una fuerte bronquitis y el médico no dio esperanza de sobrevivir a eso, y míreme, aquí, estoy gracias a la virgencita”. Aseguró que su madre, Alix Elena Rivas, le pidió a la virgencita quien “le concedió el milagro de yo seguir vivo. En casa somos devotos y vasallos como 25 miembros de la familia Ramírez, mi mamá nos confecciona los trajes que lucimos estos días de veneración”.
Juan Carlos Angulo es vecino de Los Curos, quien también fue curado de una enfermedad cuando era solo un pequeño y la Virgen lo libró de ese malestar, relató. “Aquí estoy cumpliéndole a la virgen. Ya son más de 55 años acompañando la devoción”.
Cuenta que la procesión con la imagen de la Virgen y los vasallos sale de la iglesia de Santiago Apóstol de La Punta en La Parroquia hasta la capilla de San Expedito, pasan por la Avioneta, luego a la avenida Bolívar y regresan a la iglesia. Durante el recorrido bailan, rezan, “y el padre bendice los altares que la gente de La Parroquia hace para honrar a la virgencita y ésto lo replicamos en Zumba el día 3 de febrero”.
Señala que la preparación de estas ceremonias se hacen desde antes del 28 de enero hasta el 1 febrero, con ensayos de los bailes y del protocolo. Comenta que en su familia los hombres son vasallos; sus hijos: Carlos Javier, Ever Eduardo, César Antonio y Junior “aunque en esta oportunidad solo estamos un hijo y yo en la procesión porque el resto está fueran del país”, asegura.
Sobre los trajes informa que osa confeccionan las mujeres de la zona. “La señora Alix, la esposa del capitán Evencio Ramírez, es quien me realiza los trajes, ya llevo seis trajes, los cuales son de colores llamativos”. Es un pantalón corto, camisa con una capa, alpargatas, zapatos deportivos o descalzo, junto a una maraca y un palo de madera que significa las herramientas que se usan en la siembra.
Maidi Zerpa, merideña devota de la Virgen de la Candelaria, ha peregrinado durante más de 20 años en La Parroquia. Es una promesa porque su hija fue diagnosticada de displasia de cadera al nacer, y su compañero le dijo que le pidiera a la Virgen la sanación de la niña y ella le cumplió. “Le prometí a la Virgen de La Candelaria que si escuchaba mis plegarias y sanaba a mi niña mi ofrenda sería peregrinar y desde el 9 de marzo del año 1999 estoy cumpliendo mi promesa”.
Hortensia Zerpa, vecina de La Parroquia, tiene más de 2 años levantando un altar para el paso de la procesión. Cuenta que su nieto Jorge Alberto Ruiz es vasallo se le agradece a la Virgen los favores concedidos. “Pero sobre todo para la protección y guía de mi nieto Jorge Alberto”.
Dice que en su casa “siempre hemos hecho el altar y además damos alguna bebida para refrescar a los feligreses que acompañan a la procesión”, expresó Zerpa.
Relatan que la tablita de la Virgen de La Candelaria fue encontrada por una mujer cuando barría el patio de su casa, ubicado en el caserío Zumba. Aquella mujer la colocó en un sitio especial dentro de la iglesia de la comunidad. Al pasar los días, la mujer de nuevo encontró la tablilla en el primer sitio donde fue hallada. Ante esta situación, le consultó al párroco sobre lo sucedido quien bendijo el patio donde fue encontrada y ofreció que un grupo de personas bailaran en su honor.
Con información de Últimas Noticias