Mérida, Junio Sábado 06, 2026, 05:40 am
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y
Desarrollo (UNCTAD, en inglés), acaba de presentar su informe anual sobre el
comercio internacional y el desarrollo 2026 (disponible en: https://unctad.org/system/files/official-document/ditcinf2025d11_en.pdf). Siguiendo la tendencia de otros organismos
multilaterales, la UNCTAD resalta 10 tendencias que son resultado de la actual fragmentación
geopolítica, las transiciones estructurales y los retos propios de las
economías en desarrollo.
La primera tendencia corresponde a la desaceleración del
crecimiento económico y comercial global. Lo que traerá como consecuencia para
las economías de altos ingresos, un debilitamiento de la demanda agregada junto
con el endurecimiento de las condiciones para el acceso a financiamiento. Y para
las economías de ingresos medio y bajo, el crecimiento más lento limitará la
inversión en infraestructura e industrialización, haciendo crítica la
profundización del comercio regional y la diversificación económica como
mecanismos de construcción de resiliencia.
La segunda tendencia da cuenta de la necesidad de avanzar
en la reforma de la Organización Mundial del Comercio (OMC) dentro de la
decimocuarta conferencia ministerial que se realizará en marzo 2026, en un
contexto caracterizado por el creciente uso unilateral de aranceles. Para las
economías en desarrollo, la restauración de un sistema de solución de
controversias funcional resulta esencial para proteger el acceso a mercados y
hacer cumplir las reglas del comercio internacional.
La tercera tendencia identificada es el ascenso de los aranceles
y la vuelta a las prácticas proteccionistas como forma de generar incertidumbre
política. Los aranceles han aumentado a nivel global durante el último año y
los distintos gobiernos anticipan que esta tendencia continuará durante 2026,
motivado, entre otras razones, por la búsqueda de objetivos industriales y
estratégicos dentro cada nación. Esta mayor intervención de los gobiernos en el
comercio mundial incrementará la incertidumbre, desalentará la inversión y
perturbará las cadenas de suministro a nivel mundial.
La cuarta tendencia es la reconfiguración de las cadenas
de valor, debido a que la geopolítica, la política industrial y las nuevas
tecnologías están redibujando los mapas de comercio e inversión. Las empresas
están obligadas a diversificar proveedores y a relocalizar su producción cerca
de los mercados destino para reducir riesgos. Y los países con infraestructura
sólida, capital humano calificado y políticas estables están mejor posicionados
para atraer inversión, mientras que las economías inestables se arriesgan a quedar
marginadas en esta reconfiguración de los encadenamientos productivos.
La quinta tendencia corresponde a la servitización del
comercio. En otras palabras, la exportación de servicios continuará creciendo
más rápidamente que las de bienes finales. Y en esta nueva realidad, los
servicios digitalmente entregables evidencian el mayor crecimiento, lo que hace
vital cerrar la brecha digital entre países, y dentro de estos, para lograr una
mayor participación en el comercio liderado por servicios.
Las cinco últimas tendencias del comercio internacional
destacadas por UNCTAD para 2026 son: Sexta, el surgimiento del comercio Sur-Sur
como motor del crecimiento exportador global, liderado por las cadenas regionales
de valor asiáticas, africanas y latinoamericanas. Séptima, el comercio
sostenible, donde las prioridades ambientales pasarán de los compromisos a la
necesaria implementación. Octava, el mayor papel de los minerales críticos,
donde el exceso de oferta y la geopolítica pueden desestabilizar tanto el comercio
como las cadenas globales de valor, lo que hace imperante gestionar de manera
adecuada la provisión de estos recursos. Novena, el comercio agrícola como base
fundamental para la seguridad alimentaria, en especial ante los retos que
representan los precios elevados de los fertilizantes y los desastres
medioambientales, panorama que hace esencial el comercio abierto de productos
agroalimentarios. Y décima, el endurecimiento de regulaciones comerciales,
donde las políticas nacionales seguirán reconfigurando el comercio global,
incluyendo un mayor número de medidas no arancelarias que elevarán los costos
del intercambio mundial de mercancías.
Así, el comercio internacional en 2026 estará expuesto a
una disyuntiva estructural, avanzar en la fragmentación geopolítica mediante
medidas proteccionistas unilaterales, o construir una nueva arquitectura
comercial más resiliente e inclusiva, donde se pueda renovar la cooperación
multilateral. Mientras se resuelve este dilema, está en riesgo tanto la
eficiencia económica global como la capacidad de las economías para progresar en
la transición digital y energética.
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