Mérida, Octubre Martes 20, 2026, 10:43 am
El concepto de zona gris, muy utilizado por el filósofo Zygmunt Bauman, puede ser explicado de manera sencilla a través de la teoría de conjuntos, a partir de considerar como zona gris el área de intersección de dos conjuntos, uno de color blanco y otro de color negro. El área de color gris tiene entonces elementos y características de ambos conjuntos.
Al hacer referencia a la zona gris de lo legítimo y lo ilegítimo, se está en presencia de un caso en el que hay dos categorías contrarias, pero que en cuya intersección se da una combinación poco definida. Lo legítimo y lo ilegítimo se solapan, apareciendo o desapareciendo con diferentes grados de intensidad.
La zona gris de lo legítimo y lo ilegítimo no depende necesariamente de lo esencialmente objetivo, sino que intervienen consideraciones y apreciaciones de carácter subjetivo. La propaganda, la geopolítica y la Realpolitik hacen presencia para hacer ver a lo legítimo y lo ilegítimo como tales, o de manera contraria.
Lo anterior se aplica muy a menudo al momento de evaluar las actuaciones de los gobiernos, sea en el plano nacional o internacional. Fuerzas internas y fuerzas externas se alinean para para darle el carácter de legítimas o ilegítimas a determinadas actuaciones, batallas éstas que se libran en el campo de las comunicaciones.
Aspectos de carácter geopolítico y de Realpolitik, vale decir, de intereses y de pragmatismo, son los que determinan la calificación que se le da a las actuaciones de determinados gobiernos. Recursos energéticos, alianzas estratégicas y equilibrios geopolíticos signan muchas veces a la zona gris de lo legítimo y lo ilegítimo. No es una cuestión de leyes o normas, sino que simplemente se trata de la dinámica de un mundo volátil y en permanente transformación.