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Por Alberto José Hurtado B.

Asia, instituciones y crisis financiera por Alberto José Hurtado B.



Asia, instituciones y crisis financiera por Alberto José Hurtado B.

La robótica, la computación cuántica, la computación en la nube, la ciberseguridad, la conectividad 6G y la inteligencia artificial, tanto generativa como agentica son tecnologías disruptivas que están cambiando por completo el funcionamiento de mercados al permitir una reconfiguración de las organizaciones y una evidente mejora en la productividad. A su vez, estas nuevas tecnologías siguen avanzando a un ritmo tan acelerado que las instituciones responsables de medir, supervisar y contener el riesgo que la sociedad siguen aletargados.

Un antecedente a esta situación fue la crisis financiera asiática de 1997, la cual demostró con crudeza qué ocurre cuando la liberalización de los mercados financieros y su integración avanza más rápido que las respuestas de las instituciones públicas. Dicha experiencia dejó lecciones que permanecen en la actualidad y no pueden ser ignoradas por formuladores de política ni por académicos del desarrollo económico. De allí el surgimiento de preceptos como evitar el excesivo endeudamiento externo de corto plazo, monitorear desajustes del tipo de cambio, mantener reservas adecuadas y supervisar instituciones financieras, pero también ha servido de base para la actual arquitectura institucional de las finanzas internacionales.

En este sentido, la crisis financiera asiática no se originó en los excesos fiscales típicamente asociados a las crisis soberanas. Muy por el contrario, ni los mercados ni las instituciones internacionales comprendieron plenamente la magnitud de la crisis cuando esta estalló.

La recuperación ofreció una lección adicional de naturaleza política, al demostrar que los gobiernos deben reconocer con precisión el problema y reunir la voluntad política y la autoridad necesarias para actuar. Los mercados, a su vez, evaluaron si los gobiernos comprendían el problema y podían implementar reformas sostenibles frente a intereses empresariales.

Asia enfrenta hoy un paralelo, el riesgo financiero ha migrado nuevamente más rápido que los marcos institucionales diseñados para monitorearlo y la sociedad sigue expuesta a los cambios recurrentes provocados por las nuevas tecnologías. En el primer ámbito, los bancos permanecen profundamente conectados con las FinTech a través de líneas de crédito, acuerdos de recompra, derivados y provisión de liquidez. La inteligencia artificial y la digitalización de las finanzas plantean riesgos adicionales entorno a modelos comunes de intermediación financiera, amenazas cibernéticas, concentración operativa y resiliencia de la infraestructura.

En este escenario, la pregunta más difícil de responder es si los gobiernos y los reguladores están dispuestos a enfrentar los intereses financieros empresariales y asumir los costos de mejorar la transparencia y la resiliencia, antes de que una crisis haga la reforma inevitable. Los gobiernos asiáticos enfrentaron la misma dificultad para contener poderosos intereses empresariales locales en la década de 1990, pero el entorno actual es más complicado porque los actuales riesgos globales son difíciles de gestionar, entre múltiples razones porque su origen está fuera de las fronteras territoriales de los Estado nación. Esto implica que las fronteras de acción del sector público y sus instrumentos de regulación pasan inadvertidas, mientras que las instituciones se adaptan solo después de que las crisis estallan.

Para América Latina, la experiencia asiática ofrece lecciones de urgente aplicación en un contexto de fragilidad macroeconómica, alta deuda, vulnerabilidad financiera estructural, y tenue adopción de nuevas tecnologías. Este implica que la evolución de los mercados financieros y de la sociedad en general sin instituciones robustas solo termina en la acumulación de riesgos ocultos. Además, permite destacar que la credibilidad institucional es más barata cuando se construye antes de la crisis, no después de que esta ocurre.

@ajhurtadob