Mérida, Junio Miércoles 03, 2026, 12:55 pm
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Un tremendo guerrillero que fue ese valiente hombre
falconiano, nacido en Cumarebo, estado Falcón, el 29 de octubre 1897, sobrino
de los generales Gregorio, Manuel y Antonio Urbina. Éste último se había
distinguido en la Revolución Libertadora en Occidente (1902), la cual
movilizaba más de cien serranos para abrir operaciones sobre Falcón y Lara a
las órdenes de Juan Vicente Gómez. Por otra parte, Gregorio Urbina combatió a su
hermano Manuel, quien falleció años más tarde cargado de grillos en el castillo
Libertador en 1934.
Los padres de Rafael fallecieron estando muy niño. Quedó al
cuidado de su tío, el general Antonio Urbina, quien envió una nota al general
Juan Vicente Gómez para que fuera aceptado en la nueva escuela militar en 1910.
Así sucedió. Como cadete, Urbina demostró estar poco dispuesto a aceptar las reglas
exigentes del director, por lo cual fue expulsado. Y decidió apoyar a su tío
Joaquín Urbina en un alzamiento en Ciudad Bolívar en 1913 para apoyar al “Mocho” Hernández, declarado en rebeldía
desde el exterior. Siendo muy joven Rafael Simón, pagó dos años en prisión,
razón por la cual el presidente del estado Falcón, general León Jurado,
intercedió por su liberación.
La lucha lo perseguía. Cuatro años más tarde, fue tras su tío
Manuel Urbina, quien se mantuvo alzado en la serranía de Coro entre 1919 y 1923.
Salió del país, y vivió en el exilio entre la Habana y Barranquilla. Se
pacificó -aparentemente-
durante unos tres años, y volvió a alzarse en compañía de su amigo Roberto
Fosi, quien era el administrador de la Vela de Coro. La toma de Cumarebo
culminó en julio de 1928 entre peinillas y gavillas contra los que consideraba
enemigos. Es derrotado por el general León Jurado, y tuvo que huir a Curazao el
12 de agosto de 1928. Allí es apresado por las autoridades. Por esa fecha se
encontraban en la Isla Rómulo Betancourt y otros estudiantes expulsados por los
sucesos de 1928: los exiliados amenazan con provocar una huelga en la refinería
si Rafael Simón Urbina no es liberado. Es deportado a Colombia ese mismo año, y
conoce a Betancourt, pero pronto se declara su enemigo.
Según algunos biógrafos e historiadores, como Jairo Bracho, se
señala que se enemistó con Betancourt por algunos comentarios que hizo sobre
Rómulo, en los cuales señalaba que sorprendió a Rómulo prodigándole caricias a
un compañero exiliado, lo que después fue motivo de agresivas imprecaciones.
Ahora, sea verdad o calumnia todo cuanto se señalaba, en el Archivo General de
la Nación existe (o existió) copia de un expediente judicial en que Rómulo
Betancourt demanda a Rafael Simón Urbina por tales señalamientos, y por lo
publicado en el libro “Victoria, Dolor y Tragedia” (1936) de Urbina.
Desde Colombia se marcha a Costa Rica, y posteriormente a Panamá.
El primero de junio de 1929, junto con Gustavo Machado y Ramón Torres, van a
protagonizar una hazaña que le va a dar la vuelta al mundo, y causó varios
inconvenientes en las relaciones entre
Holanda y Venezuela. Es tomado el fuerte Ámsterdam el 8 de agosto de 1929 por
jóvenes revolucionarios, una tropa levantada entre los trabajadores de la
refinería, y otros recién llegados de la costa falconiana. Rafael Simón logra
apresar al gobernador de Curazao, Leonardo Alberto Fruytier. Apoyados por
Miguel Otero Silva, Gustavo Machado, Guillermo Prince Lara, José Tomás Jiménez,
y 250 hombres más, toma el vapor americano “Maracaibo”, el cual llevaba al
gobernador como rehén e invadió por la Vela de Coro. El general León Jurado le
hace frente y lo derrota el 13 de junio de 1929.
La denominada posverdad es una composición de la era de los Fakes de políticas populistas y
liberales, fenómeno de eficaz incidencia en nuestras creencias personales, para
otros irrefutables, banalizando la mentira, y relativizando la verdad.
No parece casual la predisposición
a dar por cierto algunas historias que
reafirman nuestros más íntimos anhelos y sistemas de creencias que asumimos sin
cuestionar a todo aquello que se escribe o plantea como una cierta verdad. Ha
sido víctima este luchador por la libertad de Venezuela, y no como lo
denominaron algunos: como un vulgar asesino.
La viuda de Urbina fue detenida para que no hablara, y cuando
pidió que fueran citados Marcos Pérez Jiménez y Luis Felipe Llovera Páez, fue incomunicada
en la cárcel modelo en el “Calabozo del Olvido” y luego de ser puesta en
libertad por los tribunales, fue hecha presa e incomunicada en su propia casa
bajo las órdenes de la Seguridad Nacional hasta el 23 de enero de 1958.
Rafael Simón Urbina estaba herido de un pie, preso,
indefenso, desangrándose, por lo cual le era imposible escaparse. Ahora bien, ¿por
qué la viuda de Delgado Chalbaud manifiesta que quería que cambiaran los
guardias, y el propio edecán de su esposo? Se decía que el edecán llevaba el
revólver sin balas en el momento del secuestro, así como el motorizado iba
detrás y no delante del automóvil del presidente. Todas esas declaraciones han
pretendido dar un cariz de asesinato a un golpe de Estado donde perdiera la
vida accidentalmente el Coronel Carlos Delgado Chalbaud.
Se menciona de Rafael Simón Urbina esas cualidades suyas de guerrero,
conductor de tropas, y político, por lo que se sabe que sólo heredó la audacia
del guerrillero emboscado y de los golpes de mano, pero también la audacia del
hombre valiente que jugó un papel primordial contra Juan Vicente Gómez.
Nadie pudo revelar lo
que pasaría. Mientras Marcos Pérez Jiménez estuvo en el poder, Rafael Simón
Urbina les advirtió a todos los implicados: “declaren sin perjudicarse
ustedes, y sin dañar a nadie”. “Recuerden que si alguien importante sale
perjudicado, se les aplicará la ley de fuga”. Así inicia aquella entrevista del periodista
Oscar Yanes a Pedro Antonio Díaz, al salir de la cárcel veinte años después. En
ese entonces, ya se veía que nadie tenía interés en aclarar nada y que, como
dicen ahora, la línea era hacerse el loco, después no presionaban tampoco a
ninguno para buscar más datos.
Rafael Simón se había casado el 6 de febrero de 1934 con
María Isabel Caldera, una nicaragüense de 18 años quien residía en Costa Rica.
Fue su compañera adecuada, y tuvo 10 hijos reconocidos; entre ellos: María
Isabel, Rafael Simón, Manuel Ignacio, Joaquín Antonio, Francisco Antonio,
Julieta Isabel, Antonio Simón, Bolívar Ramón, Carlos Alberto y Simón de Jesús.
Éste último falleció a consecuencias de las torturas de su madre embarazada,
quien permaneció detenida por más de siete meses por órdenes de Marcos Pérez
Jiménez.
Cada quien podía contar las cosas como le diera la gana, y
así pasó: la verdad se ha ocultado. ¿Quién era el jefe de la conspiración que
dio origen al secuestro de Carlos Delgado Chalbaud? Pedro Antonio Díaz lo sostenía
en ese libro: se trataba de un golpe militar.
Después de secuestrar a Delgado Chalbaud, pensaban expulsar
del poder a Marcos Pérez Jiménez y Llovera Páez. Ese era el plan, pero algunas
circunstancias hicieron cambiar el curso de los hechos, y proceder en contra de
lo ordenado por Rafael Simón Urbina. En ningún momento, dicen las fuentes, se
deseaba la muerte del Coronel Carlos Delgado Chalbaud: fue trágicamente
accidental.
El general de hombres valientes, justos y honestos: el
guerrillero de la libertad, el general Rafael Simón Urbina, provenía de una
familia falconiana, quien conoció desde muy joven la cruel injusticia y la
miserable ambición de los caudillos que merodeaban en las montañas y costas de
Falcón, tal vez fruto bravío de aquella desolación de la Venezuela de los años
veinte, o de la orfandad en que la política venezolana vestida de personalismos
y arrebatos nos llevó a una inmersa situación de su población: una guerra sin
cuartel.
Una población presa de nostalgias y de un dolor que cultivaba
con honra, es lo que va a dar espacio para insurgir, para quien sepa leer los
caminos nuevos en las almas ansiosas de perfección, por la libertad y la
democracia en contra de tanto autoritarismo y dictaduras férreas como el
gomecismo. Es una llama que no se apaga, es una viva y agitada contradicción
entre el pasado incierto y el presente que le exigía a gritos una contribución
generosa y útil en beneficio de la Venezuela de ayer, como la de hoy. Así se
describía esa recia, honesta y valiente personalidad del general de hombres
valientes y justos en la figura de Rafael Simón Urbina.
A 73 años de su asesinato sigue viva tu historia. A pesar de
tantos años transcurridos, sigues siendo víctima de una historia manipulada y tergiversada
en la que sacrificaste tu vida por tus ideales patrióticos y contra la mentira. Acaso hoy alguien se
pregunta: ¿por qué Marcos Pérez Jiménez, te mando a matar? ¿quiénes eran tus
compañeros en el golpe militar? ¿Por qué la Seguridad Nacional desapareció tu
cuerpo? Hoy en el siglo XXI, sigues siendo ejemplo de valentía, honestidad, un
hombre que nunca se doblegó ni conoció la mentira. Por ello, de generación en
generación, eres una leyenda histórica en los pueblos que te conocieron en
donde diste la pelea, entre tus numerosas batallas por una verdadera democracia
y dignidad de los pueblos oprimidos; producto de aquella época de violencia, de
lucha contra las dictaduras, obtuviste la fama de “el más valiente”, “la toma
de Curazao”, la llegada del vapor “Superior”, y otros infinitos intentos con el
objeto de derrocar la tiranía gomecista. Te dieron el título de “general de
hombres valientes”, muy bien ganado. Algunos han venido escribiendo sobre tu
historia, entre ellos el periodista Oscar Silva, con su libro “Sangre de
Mariposas”; también la periodista Bhilla Torres de Molina con su obra “Tremendo
guerrillero”, Oscar Yanes, con su entrevista “Pedro Díaz: Por qué Yo Maté a
Delgado Chalbaud”, y el libro de Rafael Simón Urbina: “Victoria, Dolor y
Tragedia”.
En aquellos tiempos, como en éstos, persisten manipulaciones
y se sigue haciendo daño a quien buscaba otros elementos, por lo que muchos
historiadores no parecen contar la verdad del secuestro y muerte del presidente
de la Junta Militar Carlos Delgado Chalbaud. Pero, de igual manera, se
demuestra la existencia de un plan montado por la facción militar disidente. Se
escribió mucho que los móviles del sector militar sí estuvieron involucrados en
el secuestro de Delgado Chalbaud. Entre esas razones militares estaban: la
imposición de un gobierno militar dirigido por un oficial de renombre, salido
de escuela, que representara los intereses políticos de la camarilla radical.
La postergación de las
elecciones anunciadas para mejor ocasión, el deseo de una mayor participación
en el gobierno del sector militar, la proscripción del comunismo, todo ello era
el plan militar concretado a mediados de julio de 1950, si bien tuvieron lugar
acercamientos preliminares en 1949. En este acto la participación de civiles
fue mínima.
Finalmente, Rafael Simón Urbina no tuvo la oportunidad de
limpiar su nombre. Todos sus bienes fueron confiscados por el gobierno de
turno, y jamás le fueron devueltos.