Mérida, Mayo Viernes 15, 2026, 10:29 pm
Por: A. Engelke
Cada 15 de mayo, las montañas de nuestra Mérida no solo se
visten de neblina, sino de una devoción que se siente en el crujir de la tierra
y en el sonido de los violines. Hoy, mientras el sol lucha por asomarse entre
las cumbres, El Valle se convierte en el epicentro de una tradición que se
niega a desaparecer: la fiesta de San Isidro Labrador.
Las imágenes que nos llegan desde el corazón de la montaña
son un testimonio vibrante de nuestra identidad. Ver a los "Locos de San
Isidro", con sus trajes de retazos multicolores y sus danzas ancestrales,
es recordar que Mérida es, ante todo, un pueblo que agradece y que siembra
esperanza. No es solo una procesión; es el encuentro de los agricultores con su
patrono, pidiendo la bendición para las semillas y el agua justa para los
surcos.
En esta edición, compartimos con nuestros lectores la belleza
de los bueyes adornados con flores y frutos, símbolos de la nobleza del trabajo
en el campo. En medio de los desafíos actuales, la fe de los habitantes de El
Valle nos regala una lección de resistencia cultural. San Isidro, "que
quita el agua y pone el sol", hoy nos pone también el brillo de la
tradición en primera plana, recordándonos que, al igual que la tierra, nuestra
cultura siempre vuelve a florecer.