Mérida, Junio Lunes 01, 2026, 12:38 pm
Prensa Arquidiócesis de Mérida/Isvait Toro/Pasante ULA
(29-05-2025) Un grupo de 17 diáconos permanentes de
la provincia eclesiástica de Mérida, que abarca la Arquidiócesis de Mérida y
las diócesis de Barinas, Trujillo, San Cristóbal (estado Táchira) y Guasdualito
(estado Apure), se reunió en encuentros de oración, formación litúrgica y
servicio pastoral. Esta iniciativa, impulsada por la iglesia merideña, busca
fortalecer la pastoral dedicada a los nuevos ministerios laicales y representa
el primer evento de su tipo en la entidad andina.
El padre Alejandro Guerrero, sacerdote de la
Arquidiócesis de Mérida, quien es el asesor para los diáconos permanentes,
acompañó el encuentro, considerándolo como “un acercamiento maravilloso de
espiritualidad y de formación litúrgica y pastoral que engloba todo lo referente
al diaconado en la iglesia católica”.
La pastoral para los nuevos ministerios laicales
tiene como objetivo “integrar a los laicos, que son los cristianos bautizados
no pertenecientes al clero, a la vida de la iglesia. Para ser reconocidos como
colaboradores activos en la construcción del Reino de Dios”.
¿Qué es un diácono permanente?
El padre Alejandro Guerrero indica que “en el libro
de los Hechos de los Apóstoles, capítulo 6, aparece el inicio de esta hermosa
realidad del orden sacerdotal como son los diáconos cuando eligen a 7 hombres
para este servicio”. Así mismo, explica que “el orden sacerdotal tiene tres
grados; el primero es el de los obispos, el segundo el de los presbíteros y el
tercero el de los diáconos”.
Se utiliza la nomenclatura “permanente» para
diferenciarlos de los diáconos transitorios, que son aquellos candidatos que
aspiran al presbiterado.
“El diaconado permanente es para aquellos que, por su
condición de ser hombres casados, permanecen de por vida en este servicio. Su
función es la caridad, la atención a los pobres y los enfermos. En la liturgia,
la asistencia al que preside, de manera especial al obispo y también al
presbítero”.
Sobre el proceso para escoger un candidato al
diaconado, “se sigue la práctica descrita en el libro de los Hechos de los
Apóstoles; se busca escoger hombres llenos del Espíritu Santo y de sabiduría,
que gocen de buena reputación en su comunidad parroquial y estén prestos al
servicio”, indica el padre Guerrero.
Espiritualidad y formación
En la tranquilidad ofrecida por la casa de retiros
San Javier del Valle, el grupo de diáconos permanentes vivió momentos de
espiritualidad y oración, así como espacio para la formación que es impartida
en diferentes ámbitos de su servicio en la iglesia.
“Para nosotros es motivo de alegría y agradecimiento
a Dios por esta oportunidad, de este encuentro provincial. Ha sido una
experiencia extraordinaria y maravillosa que nos permite fortalecernos en la
fraternidad y adquirir más experiencia porque somos llamados a imitar al
maestro, a Cristo Jesús”, aseguró Jesús Reyes, diácono de la Diócesis de San
Cristóbal.
Por su parte, Alvaro Urquiola de la Diócesis de
Barinas afirmó que “en este encuentro hemos tenido, no sólo la oportunidad de
vivir solamente la fraternidad, sino el crecimiento espiritual y formativo en
cuanto a nuestra pastoral desde la perspectiva de estar en el servicio como
cristianos, viviendo la caridad expresada en el amor”.
“El diaconado es un llamado a la sencillez, pero
también a la caridad; de una manera especial, el diácono es invitado a servir
con entrega y esperanza. Este llamado que el Señor nos ha hecho y que hará en
adelante a otros hombres debe nacer desde el amor”, dijo Victoriano Berbesi en
representación de los diáconos de la Arquidiócesis de Mérida: mientras que el
diácono Richard Batista, perteneciente a la Diócesis de Trujillo y secretario
general del Secretariado para los Diáconos en Venezuela, expresó que “este
encuentro nos anima a fortalecer los lazos de fraternidad en este caminar como
peregrinos de esperanza. También nos permite preparar la provincia para el XXIV
Encuentro Nacional de Diáconos Permanentes que se llevará a cabo en el
Seminario Santa Rosa de Lima, de la Arquidiócesis de Caracas, del 22 al 24 de
agosto”. /PAM